La Policía Nacional ha dado un golpe decisivo al narcotráfico en España, tras desarticular una organización criminal que se dedicaba al tráfico de cocaína en cantidades significativas. La operación, que se desarrolló a lo largo de varios meses, culminó con la detención de 26 personas, 12 de las cuales se encuentran actualmente en prisión provisional.
Se han incautado más de 460 kilos de cocaína, así como 840.000 euros en efectivo y 16 vehículos, de los cuales siete estaban equipados con sistemas sofisticados que permitían activar compartimentos ocultos. La organización utilizaba villas alquiladas en Málaga y Sevilla como centros logísticos para preparar el envío de la droga a Madrid y otras partes del país.
Una vez que la cocaína llegaba a la capital, la red de distribución se encargaba de hacerla llegar a diferentes puntos del territorio nacional, realizando intercambios en garajes de hoteles y viviendas para evitar ser detectados. Según las investigaciones, este grupo criminal movía miles de kilos de cocaína anualmente y obtenía alrededor de 30.000 euros por cada kilo que lograba distribuir.
La investigación comenzó en abril, cuando los agentes detectaron actividad sospechosa en el sur de España. Con la colaboración de la Policía Municipal, se logró interceptar dos vehículos en controles de carretera, donde se encontraron 33 y 160 kilos de cocaína ocultos en compartimentos de gran tamaño. Esto llevó a la realización de seis registros en Sevilla, Málaga, Toledo y Madrid, resultando en cinco arrestos y 90 kilos adicionales de cocaína.
En una segunda fase de la operación, a principios de noviembre, los investigadores observaron el modus operandi de la red, donde un vehículo transportaba la droga mientras otro actuaba como «lanzadera», realizando labores de contravigilancia. A pesar de sus esfuerzos por evitar la detección, la policía interceptó un intercambio en Barcelona, donde se encontraron 725.000 euros en efectivo escondidos en bolsas de supermercado.
La operación continuó con registros adicionales en Madrid y Guadalajara, donde se localizaron maletas con 177 kilos de cocaína, lo que permitió la detención de otros tres individuos. A finales de noviembre, se llevó a cabo la fase final contra la estructura de distribución, realizando ocho registros más en Madrid y Toledo, donde se incautaron 4,5 kilos de cocaína y más de 63.000 euros en efectivo, así como ocho vehículos, dos de ellos con caletas de gran capacidad.
Todos los arrestados han sido puestos a disposición judicial bajo la acusación de pertenencia a organización criminal, delitos contra la salud pública y blanqueo de capitales. Con la detención de los principales líderes de la organización, la Policía Nacional considera que se ha desmantelado una red que operaba con una estructura jerarquizada y con medidas de seguridad avanzadas, representando uno de los mayores golpes al narcotráfico en España en el presente año.





