En el corazón de la Cerdanya, una de las zonas más exclusivas del Pirineo catalán, se encuentra la Torre del Remei, un hotel que parece un castillo pero que tiene una historia singular. Este emblemático establecimiento fue erigido a principios del siglo XX como un regalo del banquero Agustí Manaut i Taberner a su hija Blanca, en un momento en que la burguesía barcelonesa buscaba refugio en el aire puro de la montaña.
Construido entre 1905 y 1910, el edificio fue diseñado por Calixto Freixa, un discípulo del famoso arquitecto Antoni Gaudí. Conocido originalmente como «Castell de Nostra Senyora del Remei», este palacete combina elementos del neoclásico francés y el modernismo catalán, todo ello rodeado de un extenso jardín que realza su belleza.
Durante sus primeras décadas, la casa se convirtió en un lugar de encuentro para intelectuales y artistas de la época, incluyendo a personajes como Santiago Rusiñol y Ramon Casas. Sin embargo, la historia de la Torre del Remei dio un giro drástico durante la Guerra Civil, cuando fue confiscada y ocupada por milicias anarquistas. A pesar de los tiempos difíciles, el interior del edificio se salvó de daños graves, pero nunca volvió a recuperar su esplendor original.
Tras la guerra, la residencia pasó por un largo periodo de abandono. Fue solo a finales del siglo XX cuando el chef Josep Maria Boix, tras una ardua negociación de casi una década, adquirió el inmueble. En los años noventa, un proyecto de rehabilitación liderado por el despacho Espinet-Ubach permitió que la Torre del Remei abriera nuevamente sus puertas como hotel en 1991. Desde entonces, se ha consolidado como un referente gastronómico, ofreciendo banquetes para casas reales y recuperando recetas tradicionales de la región.
En 2018, el hotel inició una nueva etapa bajo la gestión de una cadena especializada en alojamientos históricos. Se realizaron mejoras significativas para adaptar las instalaciones a los estándares del lujo contemporáneo, respetando al mismo tiempo su legado arquitectónico.
El interior del hotel presenta espacios elegantes, con una distribución que incluye doce habitaciones y suites en la torre, así como otras doce en las antiguas caballerizas, todas ellas con acceso a una piscina exterior climatizada. El diseño actual combina elementos del art nouveau con un enfoque contemporáneo, creando un ambiente acogedor y sofisticado.
La cocina también juega un papel fundamental en la experiencia del hotel, ofreciendo versiones actualizadas de platos tradicionales de la Cerdanya y destacando la calidad de los ingredientes locales. Además, los huéspedes pueden disfrutar de un servicio de spa y diversas actividades al aire libre, como senderismo y esquí, lo que convierte a la Torre del Remei en un destino ideal para quienes buscan lujo y naturaleza en un entorno privilegiado.





