jueves, 12 de febrero de 2026

Los meses más recomendables y económicos para visitar la Antártida

Febrero y marzo ofrecen ventajas para los viajeros a la Antártida, incluyendo mejores precios.

El verano austral brinda una oportunidad única para explorar los impresionantes paisajes y la fauna del continente blanco. Aunque los meses más populares para viajar a la Antártida son noviembre, diciembre y enero, febrero y marzo también ofrecen ventajas significativas para los visitantes.

La temporada turística en la Antártida se desarrolla entre noviembre y marzo, periodo en el que el retroceso parcial del hielo marino hace posible la navegación y las expediciones. Noviembre da inicio a esta temporada con paisajes vírgenes y grandes formaciones de hielo, mientras que diciembre y enero son el pico del verano, caracterizados por más horas de luz y una intensa actividad de pingüinos. Por su parte, febrero y marzo son ideales para el avistamiento de ballenas, cuentan con menos turistas y, en muchos casos, ofrecen precios más atractivos.

Según Antarctica Cruises, expertos en expediciones polares, la mejor época para visitar la Antártida depende en gran medida de los intereses personales de cada viajero. Durante décadas, este continente fue uno de los destinos más inaccesibles del mundo. Actualmente, gracias a estrictas regulaciones y protocolos ambientales, es posible visitarlo de manera responsable, principalmente a través de cruceros de expedición en embarcaciones más pequeñas, diseñadas para enfrentar las rigurosas condiciones polares.

En cuanto al clima, febrero mantiene condiciones climáticas favorables y marca el comienzo de una disminución gradual del número de visitantes tras el bullicio de diciembre y enero. Aunque las horas de luz comienzan a disminuir, las temperaturas siguen siendo relativamente suaves para los estándares polares. Por ejemplo, en la Base Esperanza, febrero presenta una temperatura media mensual de 0,7 °C y máximas diarias cercanas a 3,7 °C. En marzo, la duración de las horas de luz disminuye más rápidamente y las temperaturas comienzan a bajar, con una media en la misma base de aproximadamente -2,3 °C.

El final del verano austral se traduce en rutas marítimas menos concurridas, lo que brinda una sensación de aislamiento y una experiencia más íntima del entorno antártico. Además, marzo suele ser uno de los meses más económicos para viajar a la Antártida, lo cual resulta atractivo para quienes tienen mayor flexibilidad o buscan ofertas de última hora. «Aunque los primeros meses del verano austral concentran mayor afluencia turística, para aquellos interesados en el avistamiento de ballenas y en expediciones premium a un precio más accesible, el final de la temporada, en febrero y marzo, es especialmente atractivo», comenta Jeremy Clubb, fundador y director de Antarctica Cruises.

Durante febrero y marzo se alcanza el pico de avistamiento de ballenas. Durante estos meses, especies como las ballenas jorobadas, de aleta, Minke e incluso ballenas azules se concentran en la región para alimentarse del krill antes de migrar hacia aguas más cálidas para reproducirse. Tras meses de alimentación, su energía les impulsa a mostrar una mayor actividad en la superficie, lo que brinda a los fotógrafos oportunidades únicas para capturar momentos memorables.

A medida que se avanza en la temporada, también es posible observar orcas practicando técnicas de caza sofisticadas. Febrero y marzo son especialmente solicitados por los fotógrafos, ya que la luz del sol se vuelve más dorada y resalta los tonos azules del hielo. Los icebergs, esculpidos por el viento y las olas, crean un paisaje visualmente impresionante.

Los itinerarios más populares de Antarctica Cruises reflejan la diversidad de experiencias que el turismo de expedición ofrece en la Antártida. Las rutas clásicas alrededor de la península Antártica y las islas Shetland del Sur son las más demandadas, combinando desembarcos y navegación por paisajes icónicos. Al final del verano, los itinerarios que cruzan el Círculo Polar Antártico se vuelven especialmente atractivos, dado que el hielo marino alcanza su mínima extensión, incrementando las posibilidades de avistar especies más esquivas.

Cada expedición se basa en un enfoque experiencial diseñado para convertir a los pasajeros en auténticos embajadores polares. Estas salidas incluyen un programa integral de charlas impartidas por expertos, además de actividades como kayak y esnórquel, permitiendo a los viajeros involucrarse activamente en la conservación del frágil ecosistema antártico. Esta combinación de aventura y educación asegura una conexión más profunda con el continente blanco.

Redacción

Detrás de Opinión Ibérica hay un equipo editorial comprometido con el análisis profundo de la realidad española e internacional. Cubrimos economía, política, sociedad y cultura con rigor periodístico y visión crítica. Nuestro objetivo: ofrecer información contrastada y opinión fundamentada para entender lo que realmente importa, todos los días del año.

Anterior

Fechas clave para el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2026

No te pierdas

La Antártida revela su paisaje oculto tras el deshielo del hielo

Un nuevo estudio cartografía el paisaje rocoso de la Antártida bajo más