El aumento de la población y el turismo en España, que ya supera los 50 millones de habitantes, está generando una presión significativa sobre las infraestructuras del país. La situación se ha vuelto especialmente crítica en ciudades como Madrid, donde el concejal Javier Barbero Gutierrez implementó medidas para regular el flujo de peatones en zonas abarrotadas, una decisión que inicialmente generó controversia pero que se ha demostrado necesaria para garantizar la seguridad y el orden público.
En 2022, Madrid alcanzó una cifra récord de 3,5 millones de empadronados y 11,2 millones de turistas, a lo que se suman más de un millón de personas que diariamente llegan a trabajar en la capital. Este fenómeno de concentración no es exclusivo de Madrid, ya que ciudades como Barcelona, Palma y Málaga enfrentan desafíos similares, reflejando una tendencia hacia una «España apretada», en contraposición a la «España vaciada» que sufre el abandono.
La situación también ha llevado a un incremento de la demanda de vivienda, convirtiendo este bien en un lujo en las áreas más pobladas. Según estimaciones, entre 2021 y 2024 habrá una escasez de 765.000 viviendas, lo que está impulsando el encarecimiento del mercado inmobiliario. El especialista Jorge Galindo señala que esta escasez se debe a la insuficiente oferta en lugares donde la demanda es alta.
La presión sobre los servicios públicos es palpable. En lugares como Ibiza, la saturación turística ha superado los límites, afectando la calidad de vida de los residentes. El periodista Joan Ferrer destaca que la relación entre turistas y habitantes es insostenible, lo que ha llevado a un colapso de los servicios públicos.
El transporte también se ha visto afectado, con un aumento en el número de pasajeros en aeropuertos y un sistema ferroviario que enfrenta problemas de capacidad tras el trágico accidente de Adamuz en enero de 2023. El ministro de Transportes ha reconocido la necesidad de invertir en la renovación de la red ferroviaria, que ha envejecido sin un aumento correspondiente en la inversión.
Los datos muestran que el 90% de la población española vive en solo el 2,6% del territorio, lo que plantea desafíos significativos para la planificación urbana y la sostenibilidad. José María Ezquiaga, experto en planificación estratégica, aboga por una política nacional que impulse un desarrollo más armónico y equitativo en el territorio.
Con el crecimiento económico y demográfico, España se enfrenta a un dilema: mejorar la calidad de vida de sus residentes sin sacrificar la infraestructura y los servicios públicos. La necesidad de un enfoque nacional para abordar estos problemas se vuelve cada vez más urgente, así como la búsqueda de soluciones intermedias que equilibren el turismo con la vida cotidiana de los ciudadanos.





