Las borrascas que han afectado a la España continental, llenando pantanos que habían estado en crisis por años de sequía, han generado un fenómeno similar en Canarias. En esta ocasión, las lluvias han transformado radicalmente el paisaje de Lanzarote y Fuerteventura, creando una estampa que recuerda a los campos de flores de los Países Bajos en primavera.
Desde hace años, la Agencia Espacial Europea y la NASA han elegido Lanzarote como un lugar ideal para entrenar a sus astronautas, debido a su similitud con la superficie lunar y marciana. Si estos astronautas aterrizaran en la isla en estos días, podría parecerles que han confundido su destino con Escocia o el norte de España.
Las lluvias han propiciado una explosión de vegetación que ha cubierto los terrenos volcánicos que normalmente presentan un aspecto árido y ceniciento. Las redes sociales se han llenado de imágenes de una Lanzarote sorprendentemente verde, donde los colores vibrantes del amarillo y el violeta ahora dominan el paisaje.
Un paseo por el municipio de Yaiza revela vistas impresionantes, con colinas que parecen sacadas de un sueño primaveral. Al norte, en Haría, el Volcán de la Corona se presenta transformado en una colina escocesa, gracias al verde brillante que lo cubre, acompañado de nubarrones que son más frecuentes de lo habitual.
El programa Pangaea de la ESA explora cada año los paisajes más extraterrestres del planeta para preparar a los candidatos que participarán en futuras misiones a la Luna y, eventualmente, a Marte. Si los geólogos de este programa estuvieran en Canarias, seguramente estarían organizando una lección práctica sobre «Terraformación», un concepto inspirado en la ciencia ficción que describe las técnicas que en el futuro podrían emplearse para hacer habitables otros planetas.
Todo este cambio en el paisaje canario se debe, sin duda, a la llegada del agua, un recurso vital que, en esta ocasión, ha desatado una belleza natural insospechada.





