El Zambeze, un río de casi 2.600 kilómetros que cruza seis países, es más que un simple afluente de agua; es un eje vital para la humanidad y la economía africana. Su fama se debe principalmente a las impresionantes cataratas Victoria, pero su historia se remonta al siglo XIX, cuando David Livingstone exploró sus aguas en busca de nuevas rutas comerciales y oportunidades misioneras.
En este contexto, el Lower Zambezi National Park se convierte en el escenario perfecto para un safari fluvial de tres días. Aquí, los elefantes, los cocodrilos y los hipopótamos no solo son parte del paisaje, sino que también representan los desafíos que los aventureros deben enfrentar. A medida que los exploradores reman por el río, se encuentran con un entorno que cambia constantemente, donde las lluvias alteran el curso del agua y crean nuevas islas y ecosistemas.
El viaje comienza en el Breezes River Lodge, un hotel acogedor que sirve como punto de partida para las expediciones. La logística de Ankawa Safari implica acampar y salir temprano para evitar el intenso calor del día. Con guías experimentados que marcan el rumbo, los aventureros se deslizan en kayaks, atentos a los peligros que acechan en las aguas.
A lo largo de la travesía, la belleza del paisaje se despliega en forma de canales serpenteantes, playas fluviales y bosques de ribera. Sin embargo, la amenaza de encontrarse con un hipopótamo o un cocodrilo siempre está presente, lo que añade un nivel de adrenalina a la experiencia. La interacción con la fauna salvaje es constante, y la presencia de elefantes y búfalos es un espectáculo que no se olvida fácilmente.
Las noches en el río son mágicas; el sonido de las ranas y el canto de las aves acompañan a los viajeros mientras comparten historias alrededor de una hoguera. El cielo estrellado se convierte en un telón de fondo para estas veladas, donde el bramido de los hipopótamos se convierte en una melodía nocturna.
La posibilidad de darse un baño en el Zambeze, aunque arriesgada, es una experiencia refrescante que los aventureros no dejan pasar. A pesar de las advertencias sobre los peligros, el calor puede hacer que la tentación sea irresistible. La proximidad de los elefantes, que también buscan refrescarse, añade un toque especial a la aventura.
Durante tres días de navegación, los participantes son testigos de la rica biodiversidad del Zambeze, donde se pueden observar desde antílopes de agua hasta más de 400 especies de aves. Este viaje es una oportunidad única para vivir una de las últimas grandes aventuras fluviales del continente, un refugio natural que sigue conservando su esencia en medio de la creciente urbanización.
En resumen, el safari fluvial por el Zambeze no solo es una exploración de un río legendario, sino también un viaje a través de la historia y la naturaleza de África, recordando la huella que dejó Livingstone y el potencial que este río ha representado a lo largo de los años.





