Recientemente ha circulado un curioso método para arreglar el motor de un coche que implica el uso de un huevo crudo. Según un supuesto experto, este truco puede solucionar temporalmente las fugas en el circuito de refrigerante del vehículo, aunque muchos advierten sobre sus riesgos.
La técnica consiste en añadir un huevo al sistema de refrigeración cuando el agua esté caliente. La idea es que el huevo se cuaje y actúe como un tapaporos, deteniendo la pérdida de líquido y evitando que el motor se sobrecaliente. Sin embargo, esta solución es solo un remedio provisional y no resuelve la avería de forma definitiva.
A pesar de que existen numerosos vídeos en Internet que promueven este método, muchos profesionales del sector automotriz desaconsejan su uso. Echar un huevo puede llevar a problemas mayores, como obstrucciones en el circuito de refrigerante o daños más graves en el motor, que podrían resultar en un costoso arreglo.
Es importante señalar que este tipo de soluciones son comúnmente empleadas por personas que buscan engañar a potenciales compradores de coches con problemas mecánicos. De hecho, hay quienes utilizan estrategias igualmente cuestionables, como añadir serrín a la caja de cambios, para disfrazar fallos en el vehículo.
Si bien el truco del huevo puede parecer ingenioso, es fundamental recordar que la mejor opción siempre es acudir a un profesional cualificado para reparar cualquier problema en el coche. Confiar en métodos caseros puede llevar a una mayor frustración y gastos innecesarios.
En resumen, aunque la técnica del huevo puede ofrecer una solución rápida en momentos de apuro, sus riesgos superan con creces los beneficios. La mejor práctica es mantener el vehículo en buen estado y realizar revisiones periódicas para evitar cualquier inconveniente en la carretera.















