La 84a Promoción de la Academia de la Guardia Civil de Úbeda se prepara para celebrar su 43o aniversario en el Principado de Asturias. Este reencuentro, que contará con la participación de los representantes nacionales, Antonio Torres, Farid Mohamed y Augusto Arias, se llevará a cabo junto a sus compañeros asturianos, Santiago Gómez, Luis Javier López, Celestino Antuña y Félix López.
El evento no será simplemente un reencuentro; será un retorno a las raíces de su historia, un momento para recordar la memoria, la gratitud y el orgullo compartido. Asturias, con su rica historia y vasta belleza, acogerá a los miembros de esta promoción, quienes revivirán momentos significativos en la ciudad de Oviedo, un lugar que ha sido testigo del sacrificio y la lealtad de muchos hombres de la Benemérita.
Oviedo, reconocida por su resistencia durante los días de asedio, fue honrada con la Cruz Laureada Colectiva por su ejemplar fortaleza. Este contexto histórico añade un significado especial al reencuentro, ya que los asistentes recordarán los sacrificios hechos por sus compañeros. Durante cuatro días, los miembros de la promoción tendrán la oportunidad de mirarse a los ojos después de más de cuatro décadas de servicio.
Rememorarán su llegada a Úbeda en 1983, cuando eran jóvenes llenos de ilusiones y vocación. También revivirán sus primeros destinos en País Vasco y Navarra, tiempos que, aunque difíciles, forjaron su carácter y consolidaron la hermandad que hoy los une. En esos momentos, aprendieron que el compañerismo es un lazo indestructible, no meras palabras.
De los mil agentes que ingresaron en la academia, actualmente forman parte de esta promoción 920 miembros, que incluyen tanto a activos como a retirados. El espíritu de servicio y fraternidad ha perdurado desde el primer día, con más de 500 compañeros que mantienen un contacto constante, organizando encuentros que fortalecen su unión.
Este reencuentro también será un homenaje a los 80 compañeros que han fallecido. Con respeto y cariño, recordarán a aquellos que ya no están físicamente, pero que viven en cada recuerdo y anécdota compartida. También rendirán tributo a sus familias, quienes han sido el soporte silencioso a lo largo de una vida de servicio.
Mil veces volverían a elegir ser Guardia Civil porque llevar este uniforme es un honor que no tiene comparación. Formar parte de la institución más valorada por los españoles es un privilegio que se vive con humildad y dedicación. Servir a España y a los demás da sentido a cada vida dedicada a esta causa. Al besar la bandera, sellaron un compromiso eterno con sus principios, su historia y sus compañeros, un compromiso que se mantiene intacto 43 años después.
Desde Úbeda a Asturias, pasando por Baeza, llevarán consigo la memoria, el honor y la amistad. Bajo el cielo asturiano, renovarán no solo el recuerdo, sino también la emoción de pertenecer a algo que trasciende lo individual.





