La ciberdelincuencia ha evolucionado de forma alarmante, y actualmente, los delincuentes utilizan métodos cada vez más sofisticados para robar información. Según un informe de El Caso, la situación se ha vuelto crítica en el contexto actual, donde la tecnología juega un papel crucial en el día a día.
En el pasado, los ladrones necesitaban acceso físico al dispositivo de la víctima para llevar a cabo el robo. Sin embargo, con el avance de la tecnología, ahora pueden hacerlo de manera virtual. A través de correos electrónicos fraudulentos o mensajes de texto, engañan a las personas para que proporcionen datos sensibles como su número de identificación o información bancaria.
En 2026, la amenaza de la ciberdelincuencia se ha vuelto casi invisible. Lo que antes parecía inofensivo, como las funciones de Bluetooth y Wi-Fi en los teléfonos móviles, se ha convertido en un blanco fácil para los estafadores. Los expertos en ciberseguridad han advertido sobre un nuevo enfoque que emplea inteligencia artificial para rastrear las señales emitidas por los dispositivos.
Los delincuentes despliegan sensores en lugares concurridos para captar estas señales. Una vez que logran identificar un móvil, acceden a él a través de conexiones inalámbricas, lo que pone en riesgo la información personal de los usuarios.
Para protegerse de este tipo de estafas, es fundamental desconectar funciones como el Wi-Fi y el Bluetooth cuando no están en uso. Esto es especialmente importante en espacios públicos donde hay muchas personas. Además, los especialistas recomiendan activar estas funciones únicamente cuando sea necesario y limitar los permisos de ubicación de las aplicaciones, ya que esto puede ayudar a prevenir el rastreo en tiempo real.
Otra recomendación clave es evitar las redes Wi-Fi abiertas que se encuentran en lugares como estaciones de tren o centros comerciales. Por último, es crucial mantener el sistema operativo del teléfono siempre actualizado para contar con las últimas medidas de seguridad.





