FOSSA Systems ha logrado en pocos años transformar su identidad, pasando de ser una startup tecnológica a convertirse en un actor significativo dentro del ecosistema espacial. Según Ángel Sánchez, director no ejecutivo independiente del Consejo de Administración de la compañía, este avance no se debe a un solo factor, sino a la combinación de la madurez tecnológica y el acceso a capital internacional.
La empresa ha evolucionado desde plataformas iniciales hacia el desarrollo de satélites de mayor tamaño, manteniendo su enfoque en clientes pequeños mientras amplía su alcance comercial. «Cualquier empresa de base tecnológica tiene que aprender, trabajar, sudar la camiseta y evolucionar la tecnología», comenta Sánchez. El respaldo de inversores internacionales ha sido crucial para acelerar este crecimiento. «Sin una hoja de ruta tecnológica que te permita llegar al mercado con un mejor producto y sin el capital necesario, no hay un punto de inflexión posible», añade.
Sánchez define la misión de la compañía de manera clara: «FOSSA es una empresa que quiere dar un servicio». Este servicio se proporciona a través de constelaciones propias que ofrecen conectividad, ya sea dedicada o compartida, en lugares donde las soluciones convencionales no son suficientes. Actualmente, la compañía sigue trabajando en el despliegue de su constelación de nanosatélites, con un historial de lanzamientos que el propio Sánchez califica de «bastante exitoso». El objetivo es lograr una cobertura total en un plazo de dos años, dependiendo de varios factores como la exigencia tecnológica interna y la capacidad de lanzamiento.
Uno de los próximos avances operativos será la colaboración con Ienai Space para integrar un sistema de propulsión eléctrica. Para FOSSA, esto representa «una dimensión más» en términos de flexibilidad operativa. Hasta ahora, la compañía ha dependido de lanzamientos compartidos y vehículos de transferencia orbital. La implementación de propulsión propia permitirá maniobrar con mayor precisión y optimizar la posición orbital. «El abanico de posibilidades es enorme», afirma Sánchez.
Antes de avanzar, el primer paso será validar la tecnología en vuelo y confirmar su funcionalidad mediante telemetría. Después, el desafío será transformar esa capacidad adicional en valor para el cliente. «En el espacio a veces somos un montón de gente con soluciones buscando problemas», reflexiona Sánchez. «Primero veamos que funciona; luego, cómo monetizarlo». En este momento, la empresa no contempla lanzamientos dedicados como parte de su estrategia actual.
En el marco del programa DIANA de la OTAN, FOSSA está investigando aplicaciones en entornos operativos complejos, como situaciones en las que el GPS o las comunicaciones están comprometidos. En estos contextos, la tecnología de la compañía puede proporcionar una capa adicional de conectividad de baja latencia, permitiendo el envío de coordenadas o solicitudes de evacuación. Aunque su tecnología no sustituye a los sistemas satelitales convencionales, sí los complementa al ofrecer redundancia y facilitar el reemplazo.
La expansión de la empresa incluye la apertura de una filial en Portugal y un enfoque en Latinoamérica, especialmente en Colombia y Ecuador, así como en Japón, país vinculado a su base accionarial. Sánchez destaca que FOSSA puede proporcionar soluciones ágiles y de rápida implementación en regiones con grandes extensiones geográficas o necesidades de vigilancia fronteriza, donde una infraestructura satelital tradicional requeriría grandes inversiones y plazos prolongados. «Podemos ser una solución muy adecuada para ciertos problemas», concluye.
Con una constelación en crecimiento y nuevas capacidades tecnológicas en desarrollo, FOSSA Systems aspira a consolidarse como un proveedor de conectividad resiliente en un mercado cada vez más exigente.





