Un hombre británico de 54 años fue encontrado muerto por asfixia en un hospital de Benidorm tras cuatro días de búsqueda realizada por su familia y la Policía Nacional. Inicialmente, se había considerado la posibilidad de que hubiera abandonado el hospital sin recibir el alta médica, algo que ya había sucedido en octubre del año anterior.
El paciente había sido ingresado el 6 de febrero para una intervención, y su cuerpo fue hallado el 11 de febrero en una zona de instalaciones del centro hospitalario. La autopsia confirmó que la causa de su muerte fue asfixia, descartándose la opción de una electrocución.
La esposa del hombre fue quien alertó de su desaparición. Al visitar el hospital el 7 de febrero, se encontró con que su marido no estaba en la habitación. Según las declaraciones de la mujer, el personal le informó que su esposo había salido a pesar de no tener el alta. Tras buscarlo en su domicilio y en lugares que frecuentaba, decidió colocar carteles y solicitar ayuda a través de redes sociales.
Pese a recibir informes de personas que afirmaron haberlo visto en distintas localidades, el hombre continuaba desaparecido. Ante esta situación, la mujer presentó una denuncia ante la Policía Nacional de Benidorm, que comenzó una búsqueda intensiva. Los investigadores averiguaron que el paciente había estado deambulando por el hospital sin rumbo definido, lo que indicaba que podría estar desorientado.
Una vez confirmado que el hombre no había salido del hospital, la Policía Nacional realizó una inspección exhaustiva del centro. Fue durante esta búsqueda que encontraron el cuerpo de la víctima, atrapado en un espacio entre una plataforma metálica y la pared de un patinillo donde se encontraban diversos cables eléctricos. Se observó que ni los cables ni la instalación estaban en condiciones que pudieran haber causado su muerte por electrocución.
Tras el hallazgo, se alertó a la comisión judicial y el cuerpo fue trasladado al Instituto de Medicina Legal de Alicante para llevar a cabo la autopsia, que confirmó la causa del fallecimiento por asfixia. Esta trágica situación ha suscitado preocupaciones sobre la seguridad y el protocolo de atención en los hospitales.





