El médico rehabilitador Joel Cuesta Gascón, miembro de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF), ha alertado sobre los peligros de retomar la actividad deportiva antes de completar una recuperación adecuada tras sufrir una rotura de ligamento cruzado anterior (LCA). Según sus declaraciones, este adelanto en el retorno a la práctica deportiva puede incrementar entre cuatro y siete veces el riesgo de sufrir una nueva rotura.
Esta advertencia surge a raíz de la reciente lesión de la esquiadora estadounidense Lindsey Vonn durante los Juegos Olímpicos de Invierno en Milán-Cortina d»Ampezzo, donde compitió a pesar de tener el LCA de su rodilla roto. Apenas diez segundos después de iniciar su descenso en esquí alpino, Vonn sufrió una caída que resultó en la fractura de su tibia. Tras someterse a múltiples operaciones, la deportista ha regresado a su país.
Cuesta Gascón ha subrayado que las lesiones del LCA representan uno de los mayores desafíos en la medicina deportiva, tanto por su impacto funcional como por la necesidad de asegurar un retorno progresivo y seguro a la actividad. La rotura de este ligamento, ubicado en la rodilla, provoca una significativa pérdida de estabilidad. La mayoría de las lesiones no son el resultado de un impacto directo, sino de un mal apoyo, una torsión con el pie fijo o una caída. Los deportistas suelen experimentar un «crack», un intenso dolor y una inflamación casi inmediata.
El riesgo de sufrir esta lesión es notablemente mayor entre las mujeres, quienes tienen entre dos y ocho veces más probabilidades de padecerla en comparación con los hombres que practican los mismos deportes. Esto se debe a una combinación de factores anatómicos, hormonales y diferencias en el control neuromuscular. Según el especialista, al realizar saltos o giros, las mujeres tienden a flexionar menos la rodilla y dependen más del cuádriceps que de la musculatura posterior.
Además, la creciente popularidad del deporte femenino profesional ha llevado a un aumento en la exposición a este tipo de lesiones. Por ejemplo, en el fútbol profesional, las jugadoras tardan alrededor de 300 días en regresar a la competición, en comparación con los 248 días que necesitan los jugadores masculinos. Sin embargo, las mujeres muestran un menor abandono de la práctica deportiva, lo que refleja su compromiso y dedicación durante la rehabilitación.
En cuanto a las opciones de tratamiento, el experto aclara que no todos los pacientes requieren cirugía, aunque en los deportistas que buscan recuperar su nivel anterior, esta sigue siendo la opción más recomendada. Durante el último congreso de la SERMEF, se presentó el protocolo «Cross Bracing», desarrollado en Australia, una técnica prometedora que favorece la cicatrización biológica del ligamento manteniendo la rodilla en 90 grados de flexión durante varias semanas. Sin embargo, este es un método experimental que se aplica solo a grupos seleccionados de deportistas de alto rendimiento.
En el mismo congreso, se informó que algunos deportistas, a pesar de haber recibido el alta, continuaban mostrando asimetrías visibles en el salto vertical, lo que indica que la pierna operada seguía soportando menos peso, aumentando así el riesgo de recaídas o un rendimiento inferior.
Respecto a la recuperación tras la intervención quirúrgica, el doctor enfatiza que la rehabilitación es tan crucial como la operación misma y puede extenderse entre nueve y doce meses. En esta etapa, el ejercicio, especialmente el trabajo de fuerza, es fundamental, tal como indican guías internacionales como las del hospital Aspetar de Doha, Catar. El especialista también señala la importancia de seguir criterios medibles en lugar de fechas predeterminadas para retornar a la actividad habitual. A pesar de una intervención exitosa, solo el 55 por ciento de los deportistas logra volver a su nivel competitivo previo.
La lesión del LCA puede ser devastadora, pero no necesariamente marca el final de la carrera deportiva. La combinación de avances en cirugía, mejoras en los programas de rehabilitación y la aplicación rigurosa de criterios de retorno permite que muchos pacientes retornen a la competición con garantías, concluyó Cuesta Gascón.












