miércoles, 18 de febrero de 2026

Los relojes inteligentes no son fiables para medir la tensión arterial

Los smartwatches no pueden reemplazar a los tensiómetros tradicionales en la medición de tensión arterial.

Los relojes inteligentes, conocidos como smartwatches, han cobrado gran popularidad como herramientas para el monitoreo de la salud, pero no son capaces de sustituir a los tensiómetros tradicionales. A pesar de que muchos usuarios confían en estos dispositivos para medir aspectos como los pasos, la frecuencia cardíaca o la calidad del sueño, la capacidad de estos dispositivos para medir la tensión arterial de forma precisa sigue siendo cuestionable.

La evidencia científica actual sugiere que los datos proporcionados por los smartwatches son poco fiables. Un estudio reciente analizó su efectividad comparándolos con tensiómetros clínicamente validados y concluyó que aún no están a la altura. Los tensiómetros tradicionales utilizan métodos oscilométricos con manguito de presión, que garantizan una medición precisa y deben cumplir con estrictos estándares internacionales antes de ser utilizados en un contexto clínico.

Los relojes inteligentes, en cambio, no miden la presión arterial de manera directa. En su lugar, estiman esta presión mediante señales indirectas, como la luz que atraviesa la piel o el tiempo que tarda la onda del pulso en viajar por las arterias. Estos datos se introducen en algoritmos que intentan inferir los valores de presión arterial, pero la precisión de estas estimaciones es cuestionable.

Un análisis publicado en la revista Experimental Physiology en 2025 examinó un modelo de reloj que prometía ser más efectivo gracias a un sistema de minibomba. A pesar de esto, los investigadores encontraron limitaciones significativas en la capacidad de estos dispositivos para medir la tensión arterial. En primer lugar, la precisión es un problema, ya que pequeñas discrepancias en las mediciones pueden influir en el diagnóstico clínico de un paciente. En segundo lugar, la variabilidad entre individuos puede afectar la exactitud de las estimaciones, dependiendo de factores como la edad, la rigidez arterial y el grosor de la piel.

Además, muchos smartwatches requieren una calibración inicial con un tensiómetro convencional, pero esta calibración pierde validez con el tiempo, lo que disminuye aún más la fiabilidad de las mediciones a largo plazo. Las implicaciones clínicas del uso indiscriminado de estos dispositivos también son motivo de preocupación. Por un lado, pueden dar lugar a falsos negativos, donde individuos con hipertensión real obtienen lecturas normales y retrasan la búsqueda de atención médica. Por otro lado, pueden generar falsos positivos, provocando que personas sanas crean erróneamente que tienen la tensión elevada, lo que podría resultar en ansiedad innecesaria y tratamientos inapropiados.

Las guías clínicas enfatizan que incluso pequeños errores de medición pueden tener consecuencias significativas en las decisiones terapéuticas. Por ello, los expertos advierten que los smartwatches no deben ser utilizados para el diagnóstico ni para la modificación de tratamientos antihipertensivos. Sin embargo, esto no significa que estos dispositivos carezcan de utilidad. Los smartwatches pueden ser valiosos como herramienta complementaria, siempre que se reconozcan sus limitaciones. Pueden ayudar a identificar tendencias generales y fomentar la conciencia sobre la salud cardiovascular.

Además, tienen un papel relevante en estudios poblacionales y en programas de salud digital, donde el enfoque se centra en el análisis de patrones a gran escala. La creciente tecnología en este ámbito sugiere que, en el futuro, podrían existir dispositivos capaces de medir la tensión arterial con suficiente precisión sin necesidad de un manguito. No obstante, hasta la fecha, la evidencia científica indica que los relojes inteligentes no cumplen con los estándares necesarios para reemplazar a los tensiómetros validados. Para las personas, la recomendación es clara: si desean conocer su tensión arterial de manera fiable, deben acudir a un profesional de la salud o utilizar un dispositivo validado. Mientras tanto, es esencial que los profesionales de la salud guíen a los pacientes en el uso responsable de estas tecnologías, evitando tanto el alarmismo como las falsas expectativas. La salud digital presenta grandes oportunidades, pero, como señala la ciencia, en medicina no basta con medir algo; es vital medirlo correctamente.

Jorge Velázquez Saornil no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

Redacción

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