Las siamesas Khadija y Cherive, que fueron separadas en una compleja operación hace dos años, han logrado llevar una «vida normal». La intervención quirúrgica se realizó en el hospital Sant Joan de Déu y estuvo marcada por su alto riesgo.
Desde la separación, las niñas han crecido y actualmente pesan diez kilos. La operación, que fue un desafío médico significativo, dejó como resultado solo una cicatriz como recuerdo de la intervención.
A pesar de las complicaciones iniciales, las pequeñas han demostrado una notable adaptación a su nueva vida. Sus padres expresan su alegría al ver cómo las niñas interactúan entre sí y con su entorno, disfrutando de actividades cotidianas.
La historia de Khadija y Cherive no solo es un testimonio de la capacidad de superación, sino también un reflejo del avance de la medicina en casos tan complejos. La comunidad médica sigue monitorizando su progreso, pero hasta ahora, todo parece indicar que las pequeñas están en buen camino hacia un futuro prometedor.





