El reconocido médico psicoterapeuta José Luis Marín ha lanzado una crítica contundente a la forma en que se aborda la salud mental en la actualidad. En su obra La salud mental no existe. La salud, sí, que se publicará el 26 de febrero, Marín sostiene que la psiquiatría ha estado desconectada de las realidades sociales que afectan a los pacientes.
Marín, de 76 años y residente en Madrid, argumenta que la salud mental y física no deben ser vistas como entidades separadas. Según él, los trastornos mentales son a menudo respuestas a condiciones sociales y personales, y no meramente problemas individuales o biológicos. «Hemos convertido a los revolucionarios en pacientes deprimidos», asegura, refiriéndose a cómo la sociedad etiqueta el malestar colectivo como problemas de salud mental individuales.
El médico critica, además, el uso excesivo de antidepresivos, señalando que cerca del 90% de las personas que los consumen realmente no los necesitarían. «La depresión no está en tu cerebro, sino en tu vida», enfatiza Marín, sugiriendo que el enfoque actual en la farmacología es un síntoma de un sistema sanitario que carece de tiempo y recursos para tratar las causas subyacentes de los problemas mentales.
Marín también reflexiona sobre el impacto que tiene la etiqueta diagnóstica en la vida de una persona. «Una etiqueta como la depresión o la ansiedad puede definir una vida», advierte, enfatizando la necesidad de ver a los pacientes como individuos con historias y contextos únicos. «Los médicos no ven personas, ven patologías», añade, subrayando la importancia de poner a la persona en el centro del tratamiento.
El médico cita al filósofo Ortega y Gasset, quien dijo: «Yo soy yo y mi circunstancia». Marín utiliza esta cita para abogar por un cambio de paradigma en la atención sanitaria que priorice la historia personal del paciente sobre la mera patología.
Por su parte, la psicóloga Noelia Samartin complementa esta visión, afirmando que la búsqueda de una felicidad permanente impide alcanzar una vida tranquila. «La felicidad ahora es estar en paz, en calma. Es la ausencia de ruido», concluye.













