La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha lanzado una importante alerta tras la publicación de un informe técnico que revela que cerca de dos tercios de las muertes maternas ocurren en países afectados por conflictos o en situaciones de fragilidad. Este informe, respaldado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), destaca que el riesgo de mortalidad materna para una mujer en un país en guerra es aproximadamente cinco veces mayor por cada embarazo que para aquellas que residen en naciones estables.
Durante el año 2023, se estima que 160.000 mujeres perdieron la vida por causas maternas prevenibles en entornos frágiles o conflictivos. A pesar de que estos países representan solo una décima parte de los nacimientos a nivel global, seis de cada diez muertes maternas en el mundo se registran en estos contextos. Esto pone de manifiesto que las crisis generan condiciones que impiden a los sistemas de salud ofrecer atención materna adecuada y efectiva.
Desigualdades en el riesgo de mortalidad materna
El informe de la OMS también aborda cómo la intersección de factores como el género, la etnia, la edad y la situación migratoria incrementa el riesgo para las mujeres y niñas embarazadas en contextos vulnerables. La disparidad en los riesgos es alarmante; una niña de 15 años en un país en conflicto tenía una probabilidad de 1 entre 51 de morir por causas maternas a lo largo de su vida, en comparación con 1 entre 79 en países institucional y socialmente frágiles y 1 entre 593 en naciones relativamente estables.
Los datos son impactantes: los países clasificados como afectados por conflictos presentan una tasa de mortalidad materna estimada de 504 muertes por cada 100.000 nacidos vivos. En los países considerados frágiles, esta cifra es de 368, mientras que en aquellos que no sufren estas condiciones, la tasa baja a 99 por cada 100.000.
La OMS ha manifestado que el progreso global en la reducción de la mortalidad materna se ha estancado, y que esta sigue siendo alarmantemente alta en entornos de bajos ingresos y en países afectados por crisis, a pesar de que los equipos de salud trabajan incansablemente para mantener los servicios de atención materna en medio de la inestabilidad.





