La Confederación Autismo España ha hecho un llamado a la sociedad para reconocer que las personas autistas que no tienen discapacidad intelectual también requieren apoyos especializados. En este contexto, se subraya la necesidad de abordar el acoso escolar que afecta a muchos de estos estudiantes. Este mensaje surge en el marco de la celebración del Día Internacional del Síndrome de Asperger, que se conmemora el 18 de febrero.
La directora técnica de Autismo España, Ruth Vidriales, enfatizó que el autismo abarca un espectro amplio y diverso, donde las necesidades de apoyo varían entre las personas afectadas. Sin embargo, las características fundamentales del autismo son comunes, independientemente de la presencia de discapacidad intelectual.
Según datos de la organización, el número de alumnos diagnosticados con autismo en España ha crecido en más de un 17% en el último año, alcanzando casi 92.000. Este aumento refleja la importancia de crear entornos educativos adaptados que faciliten la inclusión de estas personas en la sociedad.
Durante el evento, Adriana Sánchez, una de las participantes con autismo sin discapacidad intelectual, destacó la necesidad de contar con profesionales formados y comprometidos que comprendan las realidades más allá del aula. Por su parte, Eva García, miembro de la Junta Directiva de Asperger España, subrayó la importancia de combatir el acoso escolar, que se manifiesta a través de la exclusión y el aislamiento de los alumnos autistas.
Asimismo, Cristina Gómez, integrante de la Junta Directiva de la Confederación Autismo España, abogó por un reconocimiento formal de la discapacidad para personas con autismo que no presentan discapacidad intelectual, demandando cambios en la normativa que reflejen la diversidad del espectro autista.
En la actualidad, se estima que cerca del 1% de la población en España está afectada por el trastorno del espectro autista (TEA), lo que equivale a entre 450.000 y 500.000 personas. Dentro de este grupo, se calcula que entre el 18% y el 27% tiene síndrome de Asperger, cifra que se traduce en aproximadamente 80.000 a 130.000 personas, según diversas estimaciones.
Este contexto contrasta con la situación en Estados Unidos, donde el aumento en los casos de autismo ha llevado a la administración de Donald Trump a priorizar la investigación sobre las causas del trastorno, centrándose en su posible relación con ciertas vacunas, a pesar de la falta de evidencia científica que respalde dicha conexión.





