Un reciente estudio clínico ha revelado que el tratamiento con dimetiltriptamina (DMT), un componente psicoactivo presente en la ayahuasca, puede ser eficaz en la reducción de los síntomas de depresión severa en adultos. Este ensayo, publicado en la revista Nature Medicine, involucró a 34 voluntarios diagnosticados con depresión moderada o severa.
Los participantes fueron divididos en dos grupos: uno recibió DMT intravenoso y el otro un placebo. Los resultados mostraron que aquellos que recibieron el tratamiento con DMT experimentaron una mejora significativa, con una reducción de entre 11 y 13 puntos en la escala MADRS, que mide la gravedad de la depresión, durante las primeras dos semanas. En contraste, el grupo que recibió el placebo solo mostró una disminución de entre 2 y 4 puntos.
El tratamiento consistió en una infusión de 21.5 miligramos de DMT administrada en un breve periodo de 10 minutos, acompañada de apoyo terapéutico. Los efectos secundarios más comunes reportados fueron dolor en el sitio de infusión, náuseas y ansiedad temporal.
La DMT actúa rápidamente al activar los receptores serotonérgicos 5-HT2A en el cerebro, lo que transforma la percepción y el sentido del yo. Esto puede explicar por qué las experiencias con DMT o ayahuasca suelen ser visuales y profundamente introspectivas. A su variante más potente, 5-MeO-DMT, se le conoce como «la molécula de Dios» debido a las experiencias místicas que provoca.
Según la doctora Elisabet Domínguez, presidenta de la Sociedad Española de Medicina Psicoeléctrica, estos resultados son alentadores. Sin embargo, advierte que la muestra del estudio es pequeña y poco diversa, lo que limita la generalización de los hallazgos. Además, menciona que, aunque la DMT presenta un perfil de acción breve, se necesita más investigación para determinar si sus efectos son sostenibles a largo plazo.
El siguiente paso para el desarrollo clínico de la DMT será realizar ensayos de fase III, que son más amplios y podrían llevar a su regulación en contextos terapéuticos. «Los resultados generan un optimismo prudente pero genuino», concluyó Domínguez.
























