En España, la alarma se ha encendido después de que cinco bebés hayan sido hospitalizados por sospechas de haber consumido leche de fórmula contaminada con la toxina cereulida, producida por la bacteria Bacillus cereus. Este microorganismo es conocido por ser una de las causas más comunes de intoxicaciones alimentarias en el país.
Las autoridades sanitarias han tomado medidas preventivas, retirando varios lotes de leche de fórmula de distintas marcas tras la detección de la toxina. Otros países europeos también han reportado situaciones similares, lo que ha generado un aumento en la vigilancia epidemiológica en España.
Los pediatras advierten a los padres sobre la importancia de estar atentos a síntomas como vómitos y diarrea, que pueden llevar a la deshidratación en los bebés. Se recomienda acudir al hospital únicamente si los síntomas no son controlables en casa o si se presentan signos de deshidratación.
La alerta se originó en diciembre del año pasado, cuando las autoridades europeas comenzaron a retirar productos de nutrición infantil tras informes de diarreas en bebés que los habían consumido. En enero, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) informó que Nestlé retiró lotes de su leche de fórmula «NIDINA 1» como medida de precaución. Posteriormente, Lactalis Nutrición Iberia hizo lo mismo con varios lotes de su marca Damira.
A pesar de la preocupación generada, Pedro Gulloón, director general de Salud Pública, afirmó que no se ha observado un aumento significativo en los casos de diarrea más allá de lo habitual en los lactantes. Sin embargo, se han reportado ocho casos de vómitos, cinco de los cuales requirieron hospitalización, aunque todos ya han sido dados de alta.
Bacillus cereus es una bacteria que puede generar dos tipos de toxinas: la cereulida, que provoca principalmente vómitos, y otras que causan diarrea. Esta bacteria se encuentra a menudo en alimentos mal conservados, como arroz y pasta, y puede estar presente en una variedad de productos alimenticios.
La pediatra Paula Vázquez, coordinadora de pediatría de urgencias en el Hospital Gregorio Marañón, explicó que, en general, la mayoría de los casos de gastroenteritis son leves y no se analizan microbiológicamente, pero en su centro no han registrado un incremento en los casos relacionados con la toxina cereulida.
Las autoridades están reforzando la vigilancia para detectar posibles casos adicionales y han establecido contacto con las comunidades autónomas para garantizar un seguimiento adecuado. El Ministerio de Sanidad colabora con Aesan para tomar las medidas necesarias respecto a los productos afectados, mientras que a nivel europeo, el ECDC y la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria están elaborando un informe sobre el brote.
En caso de sospecha de intoxicación, se aconseja a los padres que mantengan hidratados a sus bebés y, si no pueden controlar los síntomas en casa, acudir al hospital para recibir atención adecuada. La mayoría de los casos, según la doctora Vázquez, pueden manejarse de forma eficaz en el hogar con suero oral.





















