En el ámbito político, lo que realmente importa son las acciones y no solo las palabras. En las Cortes de Castilla y León, la relación entre Vox y el PSOE es un claro ejemplo de esta disonancia, ya que se aleja del enfrentamiento que ambos partidos promueven en sus discursos públicos, redes sociales y debates a nivel nacional.
El comportamiento de estas dos formaciones ha mostrado una convergencia notable en varias ocasiones. Esta no es una afirmación infundada ni un lema partidista, sino una observación fundamentada en votaciones concretas que han sido documentadas y reconocidas públicamente. A lo largo del tiempo, Vox y el PSOE han coincidido en decisiones clave que han tenido un impacto político significativo, especialmente cuando el objetivo ha sido obstaculizar o debilitar al Gobierno autonómico del Partido Popular.
Un ejemplo claro de esta colaboración se observó con los Presupuestos autonómicos. En 2025, ambos partidos se unieron para no incrementar el techo de gasto y, en 2026, sus votos se alinearon con los de otros partidos en la Mesa de las Cortes para devolver y anular la tramitación de las cuentas de la Junta, apoyándose en informes jurídicos que alegaban irregularidades formales. Como resultado, se produjo un bloqueo presupuestario y una parálisis institucional en la región.
Otro caso que ilustra esta unión fue la aprobación de la Ley de Publicidad Institucional, que logró salir adelante gracias a los votos combinados del PSOE y Vox, entre otros, mientras que el Partido Popular se opuso. No se trató de una simple abstención o una coincidencia fortuita en un voto negativo; fue un apoyo activo a una norma de gran relevancia. La decisión de dos partidos que se presentan como opuestos votar juntos en un asunto tan crucial debería generar, al menos, ciertas interrogantes.
Esta combinación de «noes» compartidos, que ha llegado a ser casi un centenar, construye una estrategia política clara. Este hecho contrasta notablemente con el relato público que ambos partidos proyectan. Vox se define como un bastión contra el «socialismo», mientras que el PSOE califica a Vox como una amenaza para la democracia. Aunque el discurso es de antagonismo absoluto, la práctica parlamentaria revela un patrón de cooperación constante.
A pesar de que no existe un pacto formal ni fotografías que evidencien esta alianza, sí hay una alineación funcional: votar de manera similar para alcanzar un resultado común. Para comprender la política real en Castilla y León, es fundamental prestar más atención a las actas parlamentarias que a los discursos.













