El congresista Randy Fine, representante por Florida, ha desatado una ola de críticas tras realizar comentarios islamófobos que han resonado en el entorno MAGA. Durante una publicación en X, Fine afirmó: «Si nos obligan a elegir entre perros y musulmanes, la elección no es difícil», provocando reacciones tanto de condena por parte de los demócratas como de aplauso entre sus seguidores más radicales.
Las declaraciones de Fine son parte de una tendencia creciente en el Partido Republicano, que ha visto un cambio significativo hacia una postura más extrema y menos tolerante. Este tipo de comentarios no son nuevos para Fine, quien ha sido objeto de controversias por sus opiniones sobre los musulmanes y la comunidad palestina. En el pasado, ha manifestado deseos de ver a los musulmanes deportados de Estados Unidos y ha hecho comentarios despectivos sobre los habitantes de Gaza.
La activista Nerdeen Kiswani fue el desencadenante de la reacción de Fine. Kiswani había bromeado en X sobre la supuesta «conversión al islam» de Nueva York debido a las quejas sobre dueños de perros que no recogen los excrementos de sus mascotas. Aunque ella aclaró que era una broma, Fine utilizó este contexto para justificar su comentario cargado de odio.
Las críticas no se hicieron esperar. Hakeem Jeffries, líder de la minoría demócrata en la Cámara, calificó a Fine de «intolerante islamófobo» y subrayó que es inaceptable que otros republicanos no hayan condenado sus palabras. Alexandria Ocasio-Cortez también expresó su indignación, sugiriendo que tales declaraciones deberían ser censuradas y que Fine debería ser destituido de sus comités por normalizar el odio.
El apoyo que Fine recibió de figuras como Laura Loomer y Scott Jennings pone de manifiesto una peligrosa complicidad dentro de la base MAGA, donde los comentarios racistas y machistas son cada vez más comunes. Esta dinámica refuerza la percepción de que el Partido Republicano ha dejado de lado sus valores más tradicionales en favor de una retórica incendiaria y divisiva.
La controversia en torno a Fine se suma a un contexto más amplio de desinformación y xenofobia que ha caracterizado la retórica política en los últimos años. A medida que este tipo de comentarios se normalizan, la preocupación por el impacto en la cohesión social y la convivencia pacífica crece entre los sectores más moderados de la sociedad estadounidense.
























