Los Países Bajos han comenzado una etapa sin precedentes al instaurarse un gobierno en minoría bajo el liderazgo de Rob Jetten, representante del progresismo liberal y el primer ministro más joven de la historia neerlandesa, con 38 años. En las elecciones generales de noviembre pasado, su partido, el D66, se posicionó como la fuerza más votada, atrayendo a un electorado joven y urbano gracias a su postura anti-trumpista y su identificación con el colectivo LGTBIQ+, ya que mantiene una relación con el jugador de hockey argentino Nicolás Keenan.
La victoria de D66 sorprendió a la ultraderecha liderada por Geert Wilders, admirador de Donald Trump. Después de tres meses de negociaciones, Jetten logró formar un tripartito entre su partido, la derecha liberal del VVD, que preside el ex primer ministro Mark Rutte, y los democristianos del CDA. Este nuevo gobierno cuenta con 66 de los 150 escaños en el Parlamento de La Haya, marcando la primera vez en más de 80 años que se establece un gobierno en minoría en el país.
A pesar de que Jetten solía ser considerado un político «robotizado» por su estilo rígido en intervenciones, en la campaña electoral se mostró como un líder dinámico, atento a las inquietudes de los ciudadanos, especialmente en lo que respecta a la crisis de la vivienda. Durante las negociaciones para su alianza gubernamental, ha tenido que renunciar a varios de sus proyectos más ambiciosos por motivos de austeridad.
En cuanto a la política migratoria, Jetten adoptará una línea restrictiva, similar a la de Dinamarca bajo el gobierno de la socialdemócrata Mette Frederiksen. Sin embargo, a diferencia de Wilders, su enfoque es proeuropeo y defiende el apoyo a Ucrania. Su administración planea aumentar el gasto en defensa hasta el 3,5% del PIB, en concordancia con el VVD.
En la configuración del tripartito, Jetten ha tenido que ceder en la distribución de carteras, con ministerios clave como Defensa y Finanzas asignados al VVD, mientras que Exteriores y Política Migratoria quedarán bajo el control del CDA. A pesar de la debilidad del PVV, que ha visto la salida de varios de sus diputados, este sector del electorado sigue presente con la aparición de nuevas fuerzas como JA21 y FVD.
Jetten se posiciona como un líder del liberalismo progresista e inclusivo en un contexto donde los derechos de colectivos como el LGTBIQ+ están relativamente protegidos en Países Bajos, pero enfrentan desafíos en otras partes del mundo occidental. Durante su campaña, no escatimó en criticar a Trump, al que calificó de peligro internacional, y también acusó a Benjamín Netanyahu de crímenes de guerra por los ataques en Gaza.
Ahora, deberá moderar su discurso respecto a su aliado transatlántico para no tensar las relaciones con el VVD, un partido que es un colaborador leal en la OTAN. Jetten, quien fue ministro del Clima y Energía entre 2022 y 2024, tendrá que demostrar su capacidad para negociar y forjar alianzas en el Parlamento para avanzar con su agenda gubernamental.
El relevo de Jetten llega en un momento de alivio para el primer ministro en funciones, el tecnócrata Dick Schoof, quien había mantenido un gobierno en funciones tras la crisis provocada por la salida de ministros del PVV. Este cambio de era pone fin a un periodo tumultuoso en Países Bajos, marcado por un gobierno dominado por Wilders, que, a pesar de no tener cargos en el ejecutivo, alimentó tensiones con sus exigencias poco realistas.

























