La Asamblea de Melilla ha decidido, por unanimidad, conceder el título de Hijo Adoptivo al teniente general y director adjunto operativo de la Guardia Civil, Manuel Llamas Fernández. Esta distinción se otorga en reconocimiento a sus «méritos relevantes», especialmente a su labor en beneficio de la ciudad autónoma.
La consejera de Cultura y Patrimonio Cultural, Fadela Mohatar, resaltó el prestigio que goza Llamas Fernández en la comunidad y la relación «histórica, profunda y constante» que existe entre Melilla y la Benemérita. Esta institución ha jugado un papel crucial en la seguridad, convivencia y proyección exterior de la ciudad.
Mohatar enfatizó que entre los mandos de la Guardia Civil que han mantenido un vínculo significativo con Melilla, Llamas Fernández destaca por su impacto positivo en los ámbitos profesional, institucional y social. Actualmente, ocupa un «altísimo cargo» en la Guardia Civil, siendo el número dos del cuerpo tras la directora, María Gámez.
Además, subrayó el «claro compromiso» de Llamas Fernández con la seguridad y bienestar de los melillenses, así como su «afecto sincero» hacia la ciudad. El presidente de la Asamblea y de la Ciudad Autónoma de Melilla, Juan José Imbroda, también subrayó la estrecha relación del teniente general con la localidad. A pesar de su origen en un pueblo de Málaga, Imbroda apuntó que Llamas se crió en Melilla y es considerado «cuasi melillense».
Imbroda recordó un acto solemne en el que se entregó a la Guardia Civil la enseña nacional, evento que estuvo presidido por el número dos de la Benemérita. En su discurso, Llamas Fernández destacó que esta entrega no solo representa un «alto honor» para la Guardia Civil, sino también un «acontecimiento único» en la historia de la unidad, ya que la enseña nacional otorga identidad y orgullo a la misma.
Desde la oposición, los diputados del Grupo Mixto, José Miguel Tasende (Vox) y Amin Azmani (Somos Melilla), felicitaron al teniente general por esta distinción. Sin embargo, manifestaron su desacuerdo con la urgencia de la sesión plenaria para votar la iniciativa, argumentando que deberían realizarse «sin prisas» y con un debate más «sosegado».





