La Xunta de Galicia ha señalado que el derrumbe sucedido en Monte Neme el pasado 31 de enero fue provocado principalmente por las intensas lluvias de los últimos meses. Esta información fue proporcionada por la conselleira de Economía e Industria, María Jesús Lorenzana, durante una sesión plenaria del Parlamento gallego, en respuesta a preguntas formuladas por los grupos socialista y nacionalista.
Según los informes técnicos solicitados tanto a la dirección de obra como a la empresa encargada de la restauración de la mina, se concluyó que el colapso se debió a la acumulación de agua de lluvia en el fondo del hueco minero, combinada con un reciente episodio de precipitaciones intensas, que elevó considerablemente el nivel de agua embalsada. A pesar de que se realizaron pruebas de bombeo previas al incidente, estas resultaron ser de escasa envergadura y no lograron mitigar el problema.
En este contexto, Lorenzana anunció que la Xunta está llevando a cabo un análisis de los suelos que podrían contener elementos en concentraciones superiores a los valores normales. Si se detecta la necesidad, se informará al gestor correspondiente para asegurar una restauración integral de Monte Neme, abarcando no solo el espacio minero, sino también las áreas afectadas por el incidente del 31 de enero.
La conselleira defendió que la Xunta actuó con celeridad, movilizando recursos de inmediato para restablecer la circulación entre Aviño y Razo, y tomando medidas urgentes sugeridas por los informes técnicos. Entre estas acciones se incluye el cierre y sellado de la entrada a la bocamina, así como la instalación de un tubo de drenaje en la parte inferior del cierre para permitir la evacuación controlada del agua y prevenir acumulaciones peligrosas.
Asimismo, recordó que el contrato para las obras de restauración de Monte Neme, cuyo importe supera 1,6 millones de euros, fue firmado el 13 de octubre de 2025, y que las obras habían comenzado el 12 de diciembre de ese mismo año, encontrándose en una fase inicial al momento del derrumbe.
Por otro lado, la oposición ha criticado la falta de acción por parte de la consellería. La diputada socialista Patricia Iglesias cuestionó la ineficacia del gobierno, señalando que no se había tomado ninguna medida desde un colapso anterior hace 12 años, lo cual podría haber tenido graves consecuencias. Iglesias exigió responsabilidad y transparencia, recordando que la Xunta enfrenta una denuncia en el juzgado de Carballo por un presunto delito medioambiental.
El diputado del BNG, Óscar Insua, también expresó su preocupación, destacando la suerte que tuvo la administración al no haber víctimas en el suceso. Criticó la tardanza en activar la situación de emergencia tras ser informados del incidente y cuestionó las justificaciones de la conselleira, resaltando que los informes de Meteogalicia indican que hubo siete meses en los últimos cinco años con mayor pluviosidad. Insua concluyó que lo ocurrido no fue un accidente, sino una decisión política que debe conllevar responsabilidades.





