El pasado 12 de febrero de 2026, Madrid fue escenario de una masiva protesta agrícola que reunió a entre 4.000 y 8.000 manifestantes al volante de hasta 1.000 tractores. Este despliegue, organizado por la Unió de Uniones de Agricultores y Ganaderos y la Unión Nacional de Asociaciones del Sector Primario Independientes (Unaspi), se centró en visibilizar las difíciles condiciones que enfrenta el sector agrario, especialmente ante los bajos precios que reciben por sus cultivos y la reciente aprobación de Mercosur.
Los tractores, que recorrieron largas distancias desde localidades como La Coruña, Burgos o Badajoz, representan una inversión considerable, con precios que oscilan entre los 150.000 y los 200.000 euros. Sin embargo, su uso para viajes por carretera es problemático, dado su elevado consumo de combustible, que puede alcanzar hasta 80 litros cada 100 kilómetros, lo que se traduce en un gasto de aproximadamente 600 euros por trayecto.
Con el fin de mitigar los costos, algunos agricultores optaron por transportar sus tractores en góndolas, con un coste de entre 600 y 800 euros por vehículo, mientras que ellos viajaban en autobús desde puntos estratégicos de la periferia de la capital. La cita para la protesta fue a las 8 de la mañana, momento en el que los agricultores comenzaron su recorrido por las vías acordadas con el ayuntamiento para evitar sanciones.
A pesar de las dificultades y el tiempo perdido en el trayecto, muchos participantes, como Eduardo, un agricultor gallego, expresaron su frustración ante la falta de apoyo. «Venir nos ha costado perder tres días de trabajo en el campo que no nos lo va a pagar nadie», comentó.
Una vez en la capital, los tractores lograron paralizar el tráfico en varias zonas, aunque enfrentaron bloqueos que dificultaron su avance. Algunos manifestantes denunciaron que las autoridades intentaron obstaculizar su protesta, lo que aumentó la tensión en el ambiente.
Este tipo de movilizaciones se han vuelto habituales en Madrid, reflejando la continua lucha de los agricultores por condiciones más justas y sostenibles en un sector que se encuentra en crisis.























