En el último trimestre de 2025, la población nacida en España experimentó una reducción del 0,05%, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Este descenso se traduce en un saldo negativo de 18.696 nacimientos, mientras que la llegada de personas nacidas en el extranjero creció un 1%, sumando 100.216 nuevos residentes en el país.
España está cerca de alcanzar los 50 millones de habitantes, con un total de 49.570.725 residentes. De esta cifra, más del 20% proviene de fuera del país, lo que equivale a 10.004.581 personas nacidas en el extranjero. Este hito marca la primera vez que se supera la barrera de los 10 millones de inmigrantes en el país. El resto de la población, 39.566.144, corresponde a individuos nacidos en España.
Las estadísticas del INE revelan dos tendencias claras: un crecimiento sostenido de la población y un aumento significativo de los inmigrantes. En total, el número de residentes aumentó en 81.520 personas en el cuarto trimestre de 2025, de las cuales un 69% fueron extranjeros, es decir, 56.431 nuevos residentes de nacionalidad no española. En contraposición, solo un 30,7% de los nuevos residentes correspondieron a ciudadanos españoles, totalizando 25.089.
Es relevante señalar que, de los más de 10 millones de inmigrantes en España, el 27% ya posee la nacionalidad española, lo que representa a 2,7 millones de personas. Sin embargo, el incremento de nacimientos en España se ha visto afectado por el envejecimiento de la población y una baja tasa de natalidad entre los nacionales.
La política migratoria ha sido un tema de debate en el contexto político reciente, especialmente durante las elecciones de Aragón. El partido Vox se ha mostrado en contra de las iniciativas del gobierno, como el decreto de regularización de medio millón de inmigrantes irregulares, mientras que el Partido Popular lanzó en 2025 un Plan Nacional para una Inmigración Legal y Ordenada, que propone endurecer los requisitos para la obtención de la nacionalidad y la expulsión de inmigrantes irregulares que cometan delitos.
Respecto al origen de la inmigración, los datos del INE indican que la mayoría de los nuevos residentes provienen de Iberoamérica, con Colombia liderando la lista con 36.600 inmigrantes en el último trimestre de 2025, seguida de Venezuela, Marruecos, Perú e Italia. Además, la guerra en Ucrania sigue generando desplazamientos hacia España, con 6.800 ucranianos llegando a finales del año pasado.
A nivel autonómico, la población aumentó en todas las comunidades, excepto en Baleares, donde se registró un descenso del 0,07%. Las regiones con mayor crecimiento poblacional fueron la Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, la Comunidad de Madrid y Cataluña. Por el contrario, las Islas Canarias, La Rioja, Navarra y Extremadura presentaron incrementos mínimos.
Un informe reciente de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) sugiere que la inmigración es crucial para mitigar el deterioro demográfico en el país, ya que España enfrenta un rápido envejecimiento que afecta su crecimiento económico y la sostenibilidad del estado del bienestar. Según el informe, la inmigración ha contrarrestado en un 60% el deterioro del dividendo demográfico.
En términos económicos, entre 2021 y 2024, España recibió más de 2,2 millones de inmigrantes, contribuyendo significativamente al crecimiento del PIB per cápita, un 2,9% en total, con la población inmigrante generando aproximadamente una cuarta parte de este crecimiento.
A pesar de estos datos positivos, la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social se mantiene en el 24,2% en 2025, lo que sitúa a España entre los países con peores índices de la Unión Europea.





