El PSOE está trabajando para mitigar el descontento interno surgido a raíz de la falta de autocrítica en su gestión. Esta situación se ha vuelto más crítica después de una semana marcada por tensiones, en la que tanto el Gobierno como la dirección del partido han responsabilizado al fallecido Javier Lambán por el descalabro electoral en Aragón.
El ministro Ángel Víctor Torres ha optado por rebajar el tono de las críticas hacia sus compañeros, González y Page, a quienes ha calificado de «compañeros». Este cambio de enfoque busca restablecer la unidad en un momento complicado para el partido.
Las declaraciones de Torres se producen en un contexto donde varios ministros han salido a criticar la falta de resultados en las recientes elecciones, lo que ha intensificado el malestar dentro de la formación. En este sentido, la gestión de Lambán ha sido un punto de controversia, ya que su legado se encuentra en el centro del debate sobre el futuro del PSOE en la región.
En medio de esta crisis interna, el partido se enfrenta al desafío de reconciliar sus diferencias y avanzar hacia una autocrítica constructiva que permita mejorar su imagen y fortalecer su posición ante los votantes. La situación refleja la necesidad de un diálogo interno más abierto y de una estrategia clara para abordar las preocupaciones de la militancia.
























