Siria ha formalizado su adhesión a la Coalición Global para Derrotar al Estado Islámico (ISIS), convirtiéndose en el miembro número 90 de esta alianza internacional. El anuncio se produjo tras una reunión entre el presidente sirio Ahmed al-Sharaa y el presidente estadounidense Donald Trump en la Casa Blanca el 11 de noviembre de 2025, un hecho que marca un nuevo capítulo en las relaciones diplomáticas entre ambos países.
Este encuentro a puerta cerrada, según un alto funcionario de la Administración Trump, representa un cambio histórico tras años de conflicto y sanciones que habían aislado a Siria en el ámbito internacional. La coalición tiene como objetivo fundamental «eliminar los remanentes del ISIS y frenar el movimiento de combatientes extranjeros», un compromiso que Al-Sharaa ha respaldado al presentarse como un promotor de la cooperación internacional en materia de seguridad.
Reapertura diplomática y nuevas oportunidades
Como parte del acuerdo alcanzado, Washington ha autorizado la reapertura de la embajada siria en la capital estadounidense. Esta decisión no solo permitirá restablecer canales de diálogo en la lucha contra el terrorismo, sino que también facilitará la colaboración económica y la estabilidad regional. La entrada de Siria en la coalición refuerza la capacidad de la alianza para contener los focos de inestabilidad que aún persisten en el norte del país y en las zonas fronterizas con Irak.
Desde su creación en 2014, la Coalición Global liderada por Estados Unidos ha coordinado operaciones militares, intercambio de inteligencia y asistencia humanitaria en la región de Oriente Medio. Con la inclusión de Siria, se amplía el alcance de esta alianza, lo que podría tener un impacto significativo en la lucha contra el extremismo.
La llegada de Al-Sharaa y su simbolismo
La visita de Al-Sharaa a Washington ha despertado gran expectación, con la presencia de numerosos ciudadanos sirios residentes en Estados Unidos que se congregaron frente a la Casa Blanca. Los manifestantes, que ondeaban banderas nacionales, mostraron su apoyo al mandatario interino, quien tuvo la oportunidad de saludarlos antes de su reunión con Trump.
Este encuentro es significativo, ya que Al-Sharaa se convierte en el primer presidente sirio en visitar el Despacho Oval desde la independencia del país en 1946, lo que añade un profundo simbolismo político a la situación. Fuentes cercanas a la delegación siria han señalado que la reunión sirvió para «sentar las bases de una cooperación sostenida», enfocándose no solo en la seguridad, sino también en la reconstrucción del Estado sirio y el retorno progresivo de las relaciones bilaterales con Occidente.
Este nuevo enfoque en la política exterior de Siria podría resultar en un cambio fundamental en la dinámica de la región y en las relaciones internacionales, abriendo la puerta a una colaboración más intensa entre Damasco y Washington en los próximos años.
