Pablo Antonio Fernández, catedrático emérito de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales en la Universidad de Sevilla, ha compartido sus reflexiones sobre la situación actual del mundo. En una conversación reciente, Fernández afirmó que el mundo no está más loco hoy que en el pasado, señalando que siempre ha estado «igual de majara que antes». Rememoró cómo los periodistas de los años 30 atacaban a la Sociedad de Naciones, que dio origen a las Naciones Unidas, y cómo hoy muchos cuestionan la eficacia de ciertos organismos internacionales.
Sobre la política contemporánea, el académico se refirió a la figura de Donald Trump como una representación del «niño más fuerte de la clase», sugiriendo que su liderazgo podría llevar a un conflicto global. Según Fernández, las guerras a menudo son resultado de errores de cálculo, y con el avance de la inteligencia artificial y nuevas amenazas, la posibilidad de un error que desencadene una guerra es real.
Al ser cuestionado sobre la situación entre Ucrania y Rusia, el catedrático expresó su preocupación, indicando que es crucial garantizar que Rusia no salga victoriosa en este conflicto. Fernández también comentó que la Unión Europea ha llegado tarde a la crisis global, ya que sus competencias eran limitadas y muchas decisiones se han tomado de manera improvisada, como ocurrió durante la pandemia.
Respecto a Josep Borrell, el alto representante de la UE para Asuntos Exteriores, Fernández lo describió como «un pesimista bien informado», subrayando la complejidad de llegar a un consenso entre los 27 estados miembros con intereses de seguridad diversos. A pesar de la crítica situación, el académico considera que la OTAN aún tiene relevancia, aunque reconoce que necesitará modificaciones para adaptarse a los nuevos desafíos.
Fernández también abordó la política exterior del presidente español Pedro Sánchez, sugiriendo que actualmente no existe una política exterior de Estado coherente y que el Parlamento debería jugar un papel más activo en este ámbito. Finalizó su intervención reflexionando sobre su futuro en la academia, expresando su tristeza por la falta de oportunidades para continuar contribuyendo a la educación universitaria, a pesar de su experiencia y voluntad.


























