martes, 10 de febrero de 2026

Occidente reconoce la victoria de Marruecos en el Sáhara Occidental

Estados Unidos y otros países asumen la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.

El historiador Florentino Portero ha señalado que Occidente ha llegado a aceptar que Marruecos ha ganado la batalla por el Sáhara Occidental. Este cambio se produce en el contexto de una serie de transformaciones históricas impulsadas por la globalización y la revolución digital, que están reformulando las políticas nacionales.

La ciudadanía, descontenta con las respuestas de los partidos tradicionales, ha comenzado a cuestionar las agendas políticas, especialmente en lo que respecta a la política internacional. En este sentido, Estados Unidos ha dejado claro que ya no prioriza el orden liberal, centrándose en asegurar el acceso a materias primas y el liderazgo en innovación tecnológica, donde su principal competidor es China.

A medida que Rusia se presenta como un actor secundario en la escena internacional, Europa enfrenta el desafío de adaptarse a este nuevo panorama. En el ámbito de la inteligencia artificial, la dependencia de Europa de Estados Unidos se hace evidente, ya que no cuenta con empresas que compitan a nivel global. Si no se toman medidas, la Unión Europea podría convertirse en un mero juguete en manos estadounidenses.

La reciente reactivación del diálogo sobre el Sáhara Occidental en Madrid, impulsada por Estados Unidos, se interpreta como parte de la estrategia de Marruecos para fortalecer sus lazos con Israel y Estados Unidos. La postura adoptada por Rabat ha llevado a Estados Unidos a considerar al país como un socio fiable, lo que se tradujo en el reconocimiento de su soberanía sobre el Sáhara Occidental, un gesto que también recibió el apoyo de Francia.

Este contexto ha llevado a otros estados, incluido España, a aceptar el marco establecido en la última resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, que plantea la autonomía como la solución más viable para el conflicto. El bloque occidental parece asumir que Marruecos ha salido victorioso, mientras que Argelia y, en menor medida, España, se posicionan como grandes perdedores.

La relación entre España y Marruecos es tensa y se ha manejado desde el Gobierno central sin un diálogo claro con el Congreso de los Diputados, lo que genera incertidumbre ante un posible cambio en el Gobierno español. La delimitación de la zona económica exclusiva y el control del espacio aéreo son cuestiones delicadas, ya que Marruecos cuestiona los compromisos de España ante Naciones Unidas.

La situación se complica aún más con la presencia de Donald Trump en el Sahel, donde Estados Unidos busca frenar la influencia de Rusia y China. La lucha por el control de los recursos naturales en esta región se intensifica, lo que añade una capa de complejidad a las relaciones internacionales. Francia ha sufrido un duro revés al perder su influencia en un área clave, lo que afecta también a Europa en su conjunto.

Redacción

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