Recientemente, se ha confirmado el hackeo del teléfono del presidente Pedro Sánchez, en lo que se ha denominado un grave incidente de seguridad. Según informaciones publicadas por este periódico, los servicios de inteligencia de Marruecos utilizaron un dispositivo llamado IMSI-Catcher para interceptar las comunicaciones del móvil presidencial durante una visita a Ceuta y Melilla, como revela el periodista Pelayo Barro.
Este hecho, que se produjo el 19 de mayo de 2021 en el contexto de una crisis migratoria, no es un incidente aislado. Algunos analistas sugieren que el compromiso del móvil de Sánchez se extendió durante casi 14 meses, tiempo en el que la relación entre España y Marruecos se deterioró notablemente. La tensión había surgido tras la hospitalización en España de Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, hecho que enfureció al Gobierno marroquí.
La respuesta del Gobierno español a esta crisis fue sorprendente. En julio de 2021, Marruecos exigió la destitución de la entonces ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, lo que finalmente se llevó a cabo. José Manuel Albares fue nombrado en su lugar, mostrando desde el inicio una actitud de sumisión hacia Marruecos, lo que ha generado críticas sobre la debilidad del Gobierno español frente a un país de menor tamaño y recursos.
Este episodio ha planteado serias preguntas sobre la soberanía y la seguridad del Estado español. Mientras se discuten teorías sobre el retorno de las potencias y su influencia, España se encuentra en una situación en la que un pequeño poder autoritario como Marruecos puede dictar decisiones en su política exterior.
Además, la reciente actuación del ministro Albares ha sido objeto de controversia. Una periodista de Europa Press le cuestionó por no haber atendido a los medios durante varios meses, lo que llevó al ministerio a quejarse a la agencia de noticias. En un giro posterior, la agencia decidió cambiar a la periodista de puesto, aunque finalmente rectificó tras las protestas de otros periodistas.
Por otro lado, la película «Sirat», nominada a los Oscar y dirigida por Oliver Laxe, ha sido criticada por su falta de comprensión política en relación con el conflicto del Sáhara Occidental. En los créditos, se agradece al exministro de Exteriores Miguel Ángel Moratinos, conocido por su cercanía a la monarquía alauí, lo que pone en evidencia las conexiones entre la cultura y la política en este ámbito.
En resumen, el hackeo del móvil de Sánchez no solo expone las vulnerabilidades del Estado español, sino que también resalta la complejidad de las relaciones entre España y Marruecos, así como la necesidad de una política exterior más firme y coherente.

























