Las denominadas «unidades de defensa regional», comúnmente conocidas como «hagmar», han sido objeto de críticas por su papel en el aumento de desplazamientos forzosos de palestinos. Este fenómeno ha sido denunciado tanto por la ONU como por soldados israelíes en la reserva, quienes alertan sobre la gravedad de la situación.
Según las denuncias, estas unidades, compuestas exclusivamente por colonos, están operando con lo que se ha descrito como «carta blanca». Esto significa que actúan sin restricciones, lo que ha llevado a una escalada en las tensiones en la región.
La ONU ha manifestado su preocupación por el incremento en el ritmo de estos desplazamientos, que se han cuadruplicado en comparación con periodos anteriores. Este aumento no solo afecta a las comunidades palestinas, sino que también plantea serios interrogantes sobre el papel del Ejército de Israel y su relación con los colonos.
Los soldados en reserva han expresado su inquietud respecto a las acciones de las «hagmar», indicando que estas unidades suelen operar en zonas donde la tensión es alta, exacerbando la violencia y el desarraigo de palestinos de sus tierras.
Este contexto ha llevado a un debate intenso sobre la política de asentamientos y la ocupación, con un creciente llamado a la comunidad internacional para que intervenga y busque soluciones a una crisis que se perpetúa en el tiempo.





