La expiración del tratado New START entre Estados Unidos y Rusia ha dejado un vacío importante en el control de armas nucleares. Ante esta situación, algunos expertos sugieren una alternativa que combina vigilancia por satélite e inteligencia artificial (IA) en lugar de los tradicionales acuerdos de control. Matt Korda, director asociado de la Federación de Científicos Americanos (FAS), califica esta propuesta como un «plan B».
En un informe titulado «Inspecciones sin inspectores», Korda y su coautor Igor Morić presentan un enfoque innovador para el monitoreo de armas nucleares. Este método, que denominan «medios técnicos cooperativos», utilizaría tecnologías de teledetección para realizar el trabajo que antes llevaban a cabo inspectores sobre el terreno. Según Korda, «la IA es efectiva en el reconocimiento de patrones», lo que permitiría identificar cambios sutiles en ubicaciones específicas.
La desaparición del New START, que limitaba el número de armas nucleares entre ambas potencias, deja a ambos países en una carrera armamentista. Mientras se invierten miles de millones en nuevas armas, la confianza entre naciones se ha debilitado. En este contexto, Korda y Morić proponen utilizar la infraestructura satelital existente para facilitar un nuevo marco de verificación.
Estos expertos advierten que ningún país desea tener inspectores en su territorio. En lugar de eso, podrían emplear satélites para monitorear silos de misiles y centros de producción de plutonio, así como lanzar solicitudes de verificación a los estados nucleares. Este enfoque, aunque imperfecto, ofrece una alternativa viable en un mundo sin tratados de control efectivos.
Sin embargo, el uso de IA plantea desafíos significativos. Los sistemas de IA requieren grandes volúmenes de datos para operar con efectividad, y la información sobre armas nucleares es escasa. Sara Al-Sayed, de la Union of Concerned Scientists, destaca la necesidad de crear conjuntos de datos específicos para cada país, lo que complica aún más la implementación de este sistema.
Al-Sayed también señala que la naturaleza de la IA introduce incertidumbre. Si la verificación se basa en estos sistemas, surge la pregunta de cómo se pueden establecer acuerdos de control de armas en un ambiente donde cada acción puede ser considerada sospechosa. «¿Por qué confiar en un régimen de verificación basado en la IA?», se pregunta.
A pesar de estos retos, Korda y Morić creen que un enfoque que combine satélites y IA podría ser un primer paso hacia un futuro más seguro. «Un sucesor del START no nos llevará hacia el desarme, pero podría ayudar a evitar una escalada de arsenales nucleares», concluye Korda.

























