Kim Jong-un ha decidido promover a su hermana Kim Yo-jong al cargo de directora de departamento del Partido de los Trabajadores, un movimiento que refuerza el poder de la familia en Corea del Norte. Este ascenso se produce en un congreso crucial del partido en Pyongyang, donde se trazan las directrices de la política exterior y la estrategia militar del régimen.
Kim Yo-jong, quien previamente ocupaba el puesto de vicedirectora de Propaganda y Agitación, ha sido reconocida como una de las figuras más influyentes del régimen norcoreano. A pesar de su ascenso, informes recientes sugieren que Kim Jong-un podría estar preparando a su hija Kim Ju-ae, de 13 años, como posible sucesora, lo que añade una nueva dimensión a la dinastía familiar.
Durante el congreso, Kim Jong-un reiteró su compromiso de fomentar el desarrollo económico y tecnológico del país. Sin embargo, Corea del Norte ha optado por no hacer declaraciones sobre su política exterior, eludiendo temas relacionados con sus adversarios tradicionales, como Estados Unidos y Corea del Sur.
La promoción de Kim Yo-jong fue anunciada por la agencia estatal KCNA, en un contexto donde el partido se encuentra celebrando su primer congreso en Pyongyang en cinco años. Este evento es considerado vital para definir la hoja de ruta del régimen, especialmente después de los rumores sobre la posible sucesión de su hija.
En su discurso, Kim Jong-un habló sobre la necesidad de erradicar actitudes negativas en la administración del país. Este enfoque busca evitar la «irresponsabilidad» y fomentar un sentido de deber en la gestión de los recursos del Estado.
A pesar de las tensiones en la región, Kim Yo-jong ha mantenido un tono crítico hacia Seúl por las recientes incursiones de drones en territorio norcoreano, aunque también reconoció el hecho de que los responsables eran tres civiles. Este contraste en la actitud hacia su hermana, en comparación con el destino de su hermano mayor Kim Jong-nam, asesinado en 2017, resalta la protección que Kim Jong-un le otorga a Kim Yo-jong.
El congreso atrae la atención de casi 7.000 delegados y observadores, y se espera que al final se realice un desfile que exhiba el poderío militar de Corea del Norte. Este evento no solo subraya la importancia del desarrollo interno, sino también la necesidad de presentar una imagen de fortaleza ante el mundo exterior.





