Los ministros de Exteriores de Francia, Alemania y República Checa han solicitado esta semana la dimisión de la relatora especial de la ONU para Palestina, Francesca Albanese, a quien acusan de haber afirmado que Israel es el «enemigo común de la humanidad». Albanese ha calificado estas acusaciones de falsas y sacadas de contexto.
La controversia se originó en Francia, donde la diputada Caroline Yadan mencionó en la Asamblea que Albanese había hecho tales declaraciones durante un foro de Al Jazeera celebrado recientemente en Qatar, donde participó de manera telemática. Posteriormente, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, exigió la dimisión de Albanese, enfatizando que «Francia condena sin reservas las ultrajantes y reprensibles declaraciones de la señora Albanese, que no se dirigen al gobierno israelí, cuyas políticas pueden ser criticadas, sino a Israel como pueblo y como nación, lo cual es absolutamente inaceptable».
En apoyo a esta petición, el ministro alemán de Asuntos Exteriores, Johann Fadivoll, se unió a Barrot en un mensaje a través de la red social X, señalando que, aunque respeta el sistema de relatores independientes de la ONU, considera que Albanese ha hecho comentarios inapropiados en múltiples ocasiones y condenó sus recientes declaraciones sobre Israel, calificando su postura de insostenible.
Asimismo, el Ministerio de Exteriores de la República Checa también expresó su descontento, afirmando que «la paciencia tiene un límite». La ministra de Exteriores de Austria, Beate Meinl-Reisinger, también hizo críticas a Albanese, aunque posteriormente eliminó su mensaje en X.
En respuesta a las acusaciones, Albanese publicó en su cuenta de X un extracto de su intervención en el foro de Qatar, donde matizó que el verdadero enemigo común de la humanidad es el «sistema» y no Israel. En sus palabras, «el enemigo común de la humanidad es EL SISTEMA que ha permitido el genocidio en Palestina, incluido el capital financiero que lo financia, los algoritmos que lo ocultan y las armas que lo posibilitan».
Albanese también destacó que la mayoría de los medios de comunicación occidentales han amplificado una narrativa que considera genocida y pro-apartheid. En su defensa, enfatizó que «nosotros, que no controlamos grandes cantidades de capital financiero, algoritmos y armas, ahora vemos que, como humanidad, tenemos un enemigo común».
Este viernes, en respuesta a una publicación del Gobierno checo, Albanese subrayó que la campaña en su contra se basa en una «mentira» y criticó que el «sistema que permitió el genocidio ataca al mensajero», sugiriendo que «Francia es consciente de que se ha equivocado, pero el orgullo le impide corregirlo». Albanese concluyó sus comentarios afirmando que «la Inquisición ha vuelto».
Un grupo independiente de trabajadores actuales y antiguos de la ONU ha respaldado a Albanese, pidiendo a los países que han criticado su trabajo que rectifiquen, señalando que sus acusaciones se basan en «información errónea y desinformación evidente». El portavoz del secretario general de la ONU, Stephan Dujarric, apoyó el derecho de Albanese a expresarse dentro de su mandato, recordando que existen mecanismos para canalizar objeciones.
Francia se reserva la posibilidad de llevar su petición de dimisión ante el Comité de Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Además, el relator de vivienda de la ONU, Balakrishnan Rajagopal, también mostró su solidaridad con Albanese, calificando las condenas de ciertos Estados europeos como un «comportamiento vergonzoso» que «debe cesar».
Finalmente, cabe recordar que, en julio de 2025, tras presentar un informe titulado «De la economía de la ocupación a la economía del genocidio», Albanese fue objeto de sanciones impuestas por el Gobierno de Estados Unidos, que incluyeron la revocación de su visado y el congelamiento de sus bienes.













