Europa debe acelerar su resiliencia ante la amenaza rusa, según Carlo Masala

Carlo Masala advierte sobre el riesgo de que Rusia aproveche la debilidad europea tras la guerra en Ucrania

Carlo Masala, director del Centro para los Estudios de Inteligencia y Seguridad en Múnich, ha presentado un inquietante análisis sobre el futuro de Europa en su ensayo «Si Rusia ganara: un escenario más que probable» (Península 2025). En esta obra, Masala describe una Europa debilitada y exhausta por el conflicto en Ucrania, donde la UE se vería incapaz de responder a las crecientes agresiones militares de Rusia. Además, advierte que el sur del continente podría enfrentarse a una crisis migratoria causada por refugiados impulsados por paramilitares rusos en Africa subsahariana.

La obra ha llegado a España tras haber sido aclamada en países como Alemania, Francia e Italia. Ante este sombrío panorama, Masala propone tres acciones esenciales que Europa debe llevar a cabo para evitar que se materialicen sus predicciones. En primer lugar, considera urgente el fortalecimiento de los ejércitos nacionales, dotándolos de los recursos necesarios, ya que muchos se encuentran mal equipados.

El segundo punto se refiere a la necesidad de construir un mensaje unificado hacia Rusia. Para que la disuasión funcione, es crucial que los países europeos comuniquen de manera constante a su adversario que están dispuestos a utilizar su arsenal militar en caso de agresiones. Por último, el analista subraya la importancia de fomentar sociedades que respalden esta política y que estén preparadas para asumir los costos que puedan derivarse de un posible conflicto.

Masala también señala que, al acercarse a Moscú, se observa un mayor nivel de resiliencia en las sociedades, mientras que esta parece diluirse a medida que uno se aleja de la capital rusa. Aunque reconoce que se está avanzando en este proceso, advierte que el ritmo es insuficiente. «Cuanto más viajo por Europa, más me doy cuenta de que la percepción de Rusia como una amenaza para la seguridad europea se está consolidando», afirma.

El capítulo del libro dedicado a Mali se enfoca en países como España, que se sienten distantes del conflicto bélico. Masala explica que la tensión geopolítica con el Kremlin podría afectar a la migración. Por ejemplo, en 2021 se vivió una crisis migratoria en la frontera entre Bielorrusia y Polonia, donde este último país facilitó la llegada de personas de Afganistán y Siria para empujarlas a cruzar la frontera. Según Masala, los rusos están utilizando la migración como un arma, desviando la atención de los problemas que se generan en el flanco este.

En cuanto al terrorismo, Masala menciona que en Alemania se han registrado ataques en la recta final de las elecciones, donde inmigrantes han sido los perpetradores. Si bien no se ha demostrado un vínculo directo con Rusia, plantea la inquietante posibilidad de que esta violencia esté siendo orquestada. «Desde la llegada de Trump al poder, la atención en Europa se ha centrado en él, desplazando el foco de atención de Putin», añade.

Respecto a la respuesta de la UE desde el inicio de la invasión rusa, el balance es mixto. Aunque se ha logrado impulsar a los estados miembros a aumentar su gasto en defensa, los esfuerzos en el envío de armas a Ucrania no han sido uniformes. Masala enfatiza que la UE no está completamente unida en su percepción sobre Rusia, aunque el surgimiento de la Coalición de Voluntarios está impulsando políticas más coherentes.

Redacción

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