En el contexto de las denominadas «democracias liberales», se plantea una reflexión sobre el verdadero poder detrás de las decisiones políticas. En estos sistemas, no son los elegidos quienes toman las decisiones, sino aquellos que financian sus campañas. Este fenómeno ha llevado a una situación crítica, reflejada en el Reloj del Apocalipsis, que evalúa las amenazas globales.
La obra «Las crónicas del Armagedón 2015-2024», escrita por Scott Ritter, ilustra cuán cerca estuvo el Reloj del Apocalipsis de marcar la medianoche el 13 de septiembre de 2024. Este momento fue crucial y, según Ritter, nos salvamos de una catástrofe gracias a la intervención del presidente Biden, a quien algunos critican llamándolo «Sleepy».
La metáfora del Reloj del Apocalipsis simboliza el estado de tensión mundial, similar a un barril de pólvora en el que se encuentran múltiples factores de riesgo. En este ambiente, las decisiones políticas y económicas tienen repercusiones que trascienden fronteras y afectan la vida de millones.
La conexión entre el financiamiento de campañas políticas y la toma de decisiones en materia de seguridad y política exterior es evidente. Las acciones de líderes globales, como Trump y Biden, son influenciadas por intereses económicos que buscan maximizar beneficios a costa de la estabilidad mundial.
El Reloj del Apocalipsis, por tanto, no es solo una representación del tiempo, sino un recordatorio de los peligros que enfrenta la humanidad en un mundo donde la política y el dinero están intrínsecamente ligados. La responsabilidad recae en los ciudadanos y en sus representantes para priorizar el bienestar global sobre los intereses individuales.





