Los registros policiales en Royal Lodge, la mansión de 30 habitaciones cercana al Castillo de Windsor, continúan mientras avanza la investigación que involucra al expríncipe Andrés Mountbatten-Windsor. A primera hora del sábado, varios vehículos policiales sin identificar ingresaron nuevamente a la propiedad, donde el hermano del actual monarca ha residido durante décadas. Los agentes han estado revisando el lugar «de arriba abajo» en busca de pruebas. Según la información disponible, estas búsquedas podrían extenderse al menos hasta el lunes.
A pesar de que el príncipe Andrés ya ha regresado a su finca privada de Sandringham, el procedimiento sigue abierto y no hay un plazo definido para la posible presentación de cargos. La detención del expríncipe se produjo el jueves, coincidiendo con su 66 cumpleaños, cuando fue arrestado por la Policía del Valle del Támesis en Sandringham, siendo liberado tras aproximadamente 11 horas de interrogatorio debido a una investigación por supuesta conducta indebida en un cargo público.
La atención se centra en las supuestas filtraciones de información gubernamental sensible al convicto pederasta Jeffrey Epstein durante el tiempo en que Andrés fue encargado especial de comercio para el Reino Unido. A su vez, la Policía Metropolitana de Londres ha intensificado sus esfuerzos en la investigación relacionada con las actividades de Epstein en el Reino Unido, pidiendo a los escoltas del exduque de York, tanto en activo como retirados, que compartan cualquier información que consideren relevante sobre lo que «vieron u oyeron» durante su tiempo de servicio.
La Met ha subrayado que su línea de trabajo es independiente de otras investigaciones y se centra en denuncias vinculadas a la trata de personas con fines de explotación sexual asociadas a Epstein y Ghislaine Maxwell. Además, la policía ha indicado que es consciente de la «sugerencia» de que aeropuertos de Londres pudieron haber sido utilizados para facilitar estos fines, aunque confirma que no se han presentado nuevas denuncias penales por delitos sexuales dentro de su jurisdicción.
La investigación también se extiende a la logística de los viajes, analizando si aeropuertos británicos fueron utilizados por la red de Epstein, que cuenta con al menos 90 vuelos registrados del llamado «Lolita Express», el jet privado del pederasta. En este contexto, el foco está puesto en «todos los oficiales que acompañaban» al expríncipe en sus desplazamientos y en quienes autorizaron jets y helicópteros, así como en qué datos pudieron quedar registrados durante esos movimientos.
Este caso añade presión política, ya que el Gobierno laborista de Keir Starmer está considerando impulsar una ley para eliminar a Andrés de la línea de sucesión, en la que actualmente ocupa el octavo lugar. El secretario de Estado para Defensa, Luke Pollard, mencionó en el programa «Any Questions» de BBC Radio 4 que el Ejecutivo ha estado trabajando con el Palacio de Buckingham en estos planes, aunque puntualizó que lo «correcto» sería hacerlo una vez que concluya la investigación policial, independientemente del resultado. El líder liberal-demócrata Ed Davey también destacó que, por el momento, es necesario permitir que las autoridades actúen.
Una encuesta reciente de YouGov revela que el 82% de los británicos considera que Andrés debería ser apartado de la línea de sucesión. Esta detención representa, además, un golpe reputacional para la corona británica. El rey Carlos III emitió un comunicado el jueves reiterando su apoyo a la investigación y afirmando que «la ley debe seguir su curso», mientras persisten las preguntas sobre lo que se sabía y cuándo, en un escándalo que, según voces críticas, ha dejado una mancha duradera sobre la monarquía británica.














