En un contexto donde los jóvenes experimentan un renovado interés por lo sagrado, la película «Los Domingos», dirigida por Alauda Ruiz de Azúa, se ha posicionado como una de las principales candidatas para los Premios Goya que se celebrarán en breve. A pesar de que la cineasta vasca se declara no creyente, aborda el delicado tema de la vocación de una joven de 17 años que siente el llamado a un convento de monjas de clausura con una notable honestidad y profundidad.
Es alentador observar que el cine español, a menudo criticado, parece estar evolucionando. Este cambio ya se evidenció el año pasado con el éxito de «La infiltrada» y «El 47», así como con «La sociedad de la nieve». La industria cinematográfica española ha comenzado a dejar de lado las cuestiones ideológicas para enfocarse en realidades que realmente importan a la mayoría de la sociedad.
Con un presupuesto cercano a cinco millones de euros, «Los Domingos» no solo destaca artísticamente, sino que también cuenta con 13 candidaturas de la Academia, la Concha de Oro de San Sebastián, donde comenzó su exitoso recorrido en septiembre, y ha cosechado triunfos en los Premios Feroz y Forqué.
La manera en que Ruiz de Azúa trata la vocación cristiana de la protagonista es digna de admiración. La directora se ha inspirado en la experiencia vocacional de una amiga cercana y ha complementado su trabajo con una exhaustiva investigación de casos reales. Esta reflexión ha recibido una acogida unánime tanto por parte de la crítica como del público.
En un ambiente caracterizado por un fuerte resurgimiento de lo sagrado entre los jóvenes, la exploración de temas como la vida consagrada, el sacerdocio o el matrimonio se vuelve crucial. El filósofo Byung-Chul Han ha acuñado el término «la sociedad del cansancio», describiendo un escenario donde los jóvenes han comenzado a percibir el vacío que generan los ídolos del materialismo y el hedonismo, lo que les lleva a buscar un sentido trascendente en sus vidas.
El fenómeno del «cansancio cultural woke» ha generado un despertar hacia la verdad, en un contexto donde la corrección política busca manipular la realidad. Este giro espiritual se refleja en los conciertos multitudinarios de Hakuna, donde los jóvenes cantan y rezan, así como en los retiros de Effetà, que reúnen a miles para adorar a la Eucaristía.
La película también ofrece claves valiosas para las familias, retratando la relación entre un padre viudo que desea la felicidad de su hija y una tía que, desde su frustración, se opone a su vocación religiosa. En este contexto, la priora del convento subraya que la vocación es un don de Dios que debe ser discernido libremente, sin coacción.
En conclusión, «Los Domingos» es una obra que invita a la reflexión sobre la libertad y el significado de la vocación en la vida de los jóvenes, un mensaje que resuena en una época de búsqueda espiritual y reconexión con lo sagrado.





