El Benidorm Fest, que comenzó hace cuatro años, estuvo a punto de marcar un hito en la historia musical de España al presentar a un trío de pandeireteiras que interpretaron su canción «Terra» en gallego. Este tema generó gran expectación y muchas apuestas apuntaban a que podría ser el elegido para representar a España en el festival europeo de Eurovisión en Turín. Sin embargo, la competencia fue dura y la victoria se la llevó Chanel con «Slomo», superando a la propuesta de Tanxugueiras por solo seis puntos, así como a «Ay Mamá» de Rigoberta Bandini.
A pesar de no alcanzar el primer lugar, la participación de Tanxugueiras dejó una huella de diversidad cultural que se mantuvo en las siguientes ediciones del festival. En años posteriores, se escucharon voces como la de Karmento con «Quiero y Duelo» y la de Roger Padrós en catalán con «El temps». Sin embargo, en la edición de 2026, parece que esas propuestas identitarias han quedado relegadas a un segundo plano.
Este retroceso en la representación de las lenguas cooficiales en el Benidorm Fest plantea interrogantes sobre el futuro de la diversidad lingüística en el ámbito musical español. Las expectativas eran altas tras el éxito de años anteriores, pero la realidad de este año muestra un panorama menos favorable para las lenguas distintas al español.
La evolución del festival y su impacto en la cultura musical de España es un tema que invita a la reflexión. La búsqueda de la diversidad y la inclusión parece haberse desvanecido en esta edición, lo que podría tener repercusiones en la forma en que se perciben y valoran las distintas expresiones culturales dentro del país.





