lunes, 9 de febrero de 2026

La controvertida obra de Sade y su impacto en la literatura

"Los 120 días de Sodoma" genera controversia por su contenido extremo y provocador

La figura del Marqués de Sade ha sido objeto de fascinación y rechazo a lo largo de los años. Su obra «Los 120 días de Sodoma» no solo es un hito literario, sino también un ejemplo de la lucha contra la censura. La historia comienza con el arresto de Sade en 1801 por orden de Napoleón Bonaparte, quien consideró que su libro «Justine» era una «obra depravada». Desde entonces, sus escritos fueron perseguidos y relegados a la clandestinidad, circulando en ediciones piratas.

El editor Jean-Jacques Pauvert se atrevió a desafiar esta censura al publicar las obras completas de Sade en Francia, lo que le costó un juicio por «ultraje a la moral pública». A pesar del respaldo de intelectuales como Jean-Paul Sartre y Georges Bataille, el tribunal ordenó la destrucción de sus libros, manteniendo a Sade en la oscuridad literaria durante más de un siglo.

La situación comenzó a cambiar a finales de los años 60, con el auge de los movimientos de libertad de expresión que cuestionaban la validez de la censura. Esta evolución en la percepción de la obra de Sade me llevó a explorar su literatura, comenzando con «Los 120 días de Sodoma». La elección de esta novela no fue casual; su título provocador y su historia de un rollo de papel de 12 metros escondido en la Bastilla despertaron mi curiosidad.

En esta obra, Sade presenta una crítica brutal a la sociedad, utilizando cuatro personajes que representan diferentes aspectos de ella: la nobleza, la iglesia, la justicia y el capital. A través de sus historias de libertinaje extremo, Sade explora la naturaleza humana despojada de moral, en un relato que se torna cada vez más oscuro y aterrador.

A medida que avanzaba en la lectura, me sentí atrapada por la crueldad y la perversidad de los personajes. Intenté recordar que era solo ficción, pero el horror de sus acciones se volvió insoportable. A pesar de mis esfuerzos por seguir leyendo, la falta de humanidad y el enfoque en la tortura me llevaron a cerrar el libro, incapaz de continuar. Me enfrenté a la realidad de que, aunque Sade fue un pensador provocador, su obra es, sin lugar a dudas, una de las más perturbadoras que he conocido.

Finalmente, me planteé una pregunta inquietante: ¿qué pasaría si este tipo de literatura cayera en manos de jóvenes? Mientras se debate sobre la censura en las redes sociales y la protección de los menores, es fundamental reflexionar sobre el contenido literario que consumen. Quizás sea el momento de revisar las lecturas de nuestros hijos, ya que en un mundo donde se lee cada vez menos, es necesario ser conscientes de lo que se encuentra entre sus páginas.

Redacción

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