El pequeño cementerio de Traslarena, ubicado en San Andrés, Santa Cruz de Tenerife, ha sido objeto de una rehabilitación que le ha devuelto su antiguo esplendor, 62 años después de su último entierro en 1964. Desde esa fecha, el camposanto había caído en el abandono, pero ahora, gracias a la intervención de la Dirección General de Patrimonio Cultural, se ha iniciado un proyecto que busca recuperar su historia y valor patrimonial.
La comunidad vecinal ha sido fundamental en la conservación del cementerio, destacando la labor de Gabriel Rodríguez, presidente de la asociación de vecinos El Pescador, quien subraya la importancia del cementerio como símbolo del legado de sus antepasados. Rodríguez recuerda cómo los vecinos se unieron en el pasado para evitar que un proyecto urbanístico destruyera el camposanto.
El proyecto de rehabilitación, que se presentó esta semana, incluye la creación de un sendero interpretativo y la documentación de la historia del lugar a través de testimonios de familiares de los difuntos. Además, se llevará a cabo un trabajo geoarqueológico para identificar y delimitar las tumbas existentes, asegurando que la memoria de los que allí descansan no se pierda.
La segunda fase de este proyecto se centrará en mejorar la iluminación exterior, reinstalar la puerta original y realizar una investigación histórica y arqueológica que se plasmará en un volumen destinado a amplificar la memoria de los difuntos. Miguel Ángel Clavijo, director general de Cultura y Patrimonio Cultural, enfatiza que todas las acciones se llevarán a cabo con la participación de la población local, que ha sido clave en la conservación del cementerio.
Este cementerio, que data de finales del siglo XIX y se erigió tras una epidemia de cólera, es considerado un elemento patrimonial que define la identidad del pueblo de San Andrés. La rehabilitación no solo busca restaurar un espacio, sino también reivindicar la historia de lucha y resistencia que ha acompañado a la comunidad a lo largo de las décadas.
La presentación de esta segunda fase se ha programado para coincidir con el Día de los Difuntos, y se espera que la excavación arqueológica desempeñe un papel crucial en el desarrollo del proyecto. Eduardo Mesa, arqueólogo encargado, ha señalado que se delimitarán los espacios sepulcrales para identificar aquellos que no son visibles a simple vista, asegurando que la intervención no afectará a los depósitos funerarios existentes.
En conclusión, la rehabilitación del cementerio de Traslarena no solo representa una restauración física, sino también un acto de memoria colectiva que permitirá a las futuras generaciones recordar y honrar a los que han pasado.








