El autor David Uclés visitó Cáceres en octubre, momento en el que el Hotel Hilton Palacio de Godoy se convirtió en el escenario de la Bienal Vargas Llosa, un evento literario que por primera vez se celebró fuera de América Latina. En este contexto, Uclés, rodeado de reconocidos escritores, encarnaba la figura del autor popular, aquel que se toma el tiempo para interactuar con su público a través de «selfies» y firmar libros en largas colas.
No obstante, durante la bienal, no se presentó como un escritor explosivo, como lo hizo en su reciente controversia con Arturo Pérez-Reverte, sino como un autor que ha perseverado durante quince años en su carrera literaria sin la red de apoyo que muchos buscan. Este tiempo fue necesario para completar su novela sobre la Guerra Civil, enfrentándose a numerosas puertas cerradas y a la falta de respuesta de las editoriales.
En Cáceres, Uclés no solo evocó su trayectoria, sino que también abordó temas de actualidad, como la educación y la crítica a los jóvenes que carecen de herramientas necesarias para desarrollar un pensamiento crítico. Se refirió al fenómeno del populismo, que se presenta en ocasiones disfrazado de rebeldía, y a los agitadores que buscan influenciar a los estudiantes en las universidades y colegios, no para debatir, sino para imponer sus ideas.
La fricción con Pérez-Reverte es un punto clave a considerar. No se trata simplemente de una diferencia de estilo, sino de una lucha ideológica sobre qué tipo de escritor puede marcar la pauta hoy en día. Uclés ha logrado desafiar a una figura literaria establecida, convirtiéndose en un referente que atrae tanto a detractores como a defensores, generando un intenso debate en el ámbito literario.
Así, en la Bienal Vargas Llosa, Uclés se consolidó como un autor que no solo busca ser un nombre conocido, sino que también representa una forma de resistencia literaria, desafiando las convenciones del mercado que favorece las narrativas rápidas sobre las reflexiones profundas.








