Este lunes, el barrio del Real en Melilla dio la bienvenida a una nueva ludoteca: Pequeños Magos, un proyecto impulsado por dos jóvenes melillenses con una profunda pasión por la educación. Olaya Jiménez, una de las fundadoras, compartió su entusiasmo al afirmar que la idea surgió de una simple pregunta: «¿Y si montamos algo?». Este cuestionamiento se tradujo en una realidad, y así, el lunes se inauguró la ludoteca con diez niños, marcando el inicio de una nueva etapa en la educación infantil en la ciudad.
Jiménez destacó que el proceso de creación de la ludoteca fue sorprendentemente ágil. «Comenzamos en agosto de 2025 y, aunque hablamos con una inversora, decidimos emprender solas», explicó. Encontraron un local de manera rápida y los trámites fueron eficientes, aunque reconoció que los aspectos burocráticos, como la obtención de licencias y el suministro eléctrico, llevaron algo más de tiempo. «Todo ha sido muy rápido y se han portado muy bien con nosotras», añadió.
La apertura de Pequeños Magos responde a una clara necesidad en Melilla, donde la demanda de plazas escolares ha aumentado considerablemente. Según Jiménez, los centros educativos están «hasta arriba» y no hay suficiente espacio para atender a los niños desde los cuatro meses. «Hemos creado esta ludoteca para ayudar a las familias a que puedan conciliar», enfatizó, subrayando la importancia de ofrecer un servicio que facilite la vida a los padres y madres en esta localidad del norte de África.





