El catedrático de la Universidad de Alicante y galardonado con el Premio Nacional de Informática, Faraón Llorens, ha calificado de «fracaso educativo» la reciente decisión del Gobierno español de prohibir el uso de redes sociales a menores de 16 años. Según Llorens, esta medida refleja una incapacidad para enseñar a los jóvenes a interactuar de manera adecuada con estas plataformas.
Durante una entrevista con Europa Press en el EdTech Congress Barcelona 2026, Llorens enfatizó la importancia de establecer reglas en vez de imponer prohibiciones, las cuales, a su juicio, generan un efecto «agridulce». «El riesgo existe en todo. Si no lo gestionas, llegas donde llegas. Lo más cómodo es prohibir, pero el control y la vigilancia son un fracaso de la educación», apuntó.
El catedrático también advirtió sobre la naturaleza de las herramientas digitales que se utilizan en las aulas, señalando que muchas de ellas no están diseñadas con fines pedagógicos. «La tecnología no es neutra; está diseñada con intenciones. Las redes sociales buscan maximizar el «scroll» y el «me gusta» a través de experimentos psicológicos que generan adicción, captando la atención para venderla a empresas de publicidad», argumentó.
En este contexto, Llorens indicó que la inteligencia artificial (IA) amplifica la capacidad de manipulación de las redes, permitiendo que fenómenos nocivos como el ciberbullying o el populismo se intensifiquen. «Hemos llegado a un punto en el que el abusador del patio del colegio está gobernando el mundo. Es esencial reflexionar sobre la sociedad que deseamos construir para que la tecnología no destruya la convivencia», aseveró.
Respecto a la llegada de la IA generativa, Llorens instó a las instituciones educativas a avanzar hacia una «adopción institucional» regulada de esta tecnología. A su juicio, es crucial que las escuelas implementen políticas propias, garantías éticas e infraestructuras seguras, y que lo hagan en colaboración con socios tecnológicos locales que respeten la protección de datos. «No es que la tecnología sea el demonio, sino que debemos influir en su diseño», concluyó.








