La diseñadora valenciana Lluch Sangil, conocida como Lluqui, ha logrado convertir su afición por los puzles en un proyecto empresarial que promueve el ocio consciente y el diseño con identidad. Con una colección inaugural inspirada en el zodiaco y un modelo de producción y distribución que ella misma lidera, su meta es crear lo que ella denomina la «fábrica Willy Wonka» de los puzles.
El puzle está experimentando un renacer silencioso. Cada vez más, se convierte en una actividad artística, personal y coleccionable. En medio de la hiperconectividad actual, un número creciente de personas busca la tranquilidad del tiempo lento y el placer de la concentración. En este contexto, el nombre de Lluqui destaca en la Comunitat Valenciana como referente de este movimiento.
Tras formarse en ingeniería en diseño industrial y branding, Lluch se dio cuenta de que quería crear productos con una identidad propia. La idea de lanzar su propia marca de puzles comenzó a tomar forma en diciembre de 2025, cuando identificó una clara oportunidad: transformar el puzle en algo más que un simple pasatiempo.
Lo que empezó como una pasión personal se ha convertido en un emprendimiento integral. Lluqui controla cada aspecto del proceso, desde el diseño hasta la producción y distribución, así como las relaciones con los puntos de venta. Este modelo le lleva a recorrer distintas ciudades en su coche para entregar pedidos, establecer contacto con tiendas y observar de primera mano el funcionamiento del mercado.
Su primera colección está inspirada en los signos del zodiaco. Cada puzle crea un universo único a través de una paleta de colores, objetos simbólicos e ilustraciones llenas de significado. Los diseños no son representaciones literales, sino que cuentan una narrativa visual: elementos cotidianos, referencias estéticas y guiños culturales que reflejan la personalidad de cada signo. El resultado son piezas que no solo están destinadas a montarse, sino que también pueden ser conservadas y, en muchos casos, enmarcadas.
Las cajas de los puzles incluyen pegatinas del signo y su constelación, además de una explicación sobre los elementos ilustrados. Un packaging cuidado y fácilmente reconocible refuerza la idea de que el producto es un regalo especial. Algunos signos han sorprendido por su ritmo de ventas, lo que consolida la colección como una propuesta atractiva tanto para los aficionados al zodiaco como para quienes buscan un detalle original y personalizado.
El sector de los puzles ha crecido en España en los últimos años, especialmente entre los adultos. Cada vez más personas ven en los puzles una herramienta para desconectar del mundo digital, combinando concentración y calma. Frente a los tradicionales paisajes urbanos que solían dominar el mercado, surgen propuestas ilustradas que poseen una identidad propia y que están pensadas para ser exhibidas como láminas decorativas una vez completadas.
Mientras la colección del zodiaco sigue consolidándose en diversos puntos de venta, Lluqui ya trabaja en una segunda línea de productos. Su objetivo es ampliar el universo creativo de la marca y continuar posicionando el puzle como un objeto cultural y emocional. En un mundo donde la desconexión digital se ha vuelto una necesidad, propuestas como la suya reflejan una tendencia clara: volver a lo tangible y disfrutar del proceso de encajar piezas, detener el tiempo y valorar lo que se hace con calma.























