La Italia gobernada por Giorgia Meloni ha logrado superar por primera vez a Francia en términos de riqueza por habitante, según diversos análisis económicos que han sido difundidos recientemente en medios europeos. Este cambio ha reavivado el debate sobre la evolución de las principales economías de la Unión Europea y las diferencias entre los modelos políticos de Roma y París.
Francia había mantenido durante años niveles de renta más altos que los italianos, pero las cifras actuales reflejan una inversión de esta tendencia, con Italia mejorando sus indicadores mientras que el nivel de vida en Francia pierde posiciones en comparación con la media europea.
Analistas económicos han apuntado que el crecimiento de Italia se debe a políticas centradas en el control del gasto, la recuperación del empleo y un discurso político que enfatiza la soberanía nacional. Algunos críticos del presidente francés, Emmanuel Macron, interpretan esta situación como un signo de desgaste de un modelo más globalista que ha promovido políticas migratorias amplias y reformas económicas que no han logrado impulsar significativamente la renta per cápita.
El debate se ha intensificado tras el hecho de que la riqueza por habitante en Francia se encuentra actualmente un poco por debajo de la media de la Unión Europea, cuando hace unos años estaba claramente por encima. Economistas franceses señalan factores internos como la baja tasa de empleo entre jóvenes y mayores, junto con el estancamiento productivo, como elementos que explican esta pérdida de posiciones.
Mientras tanto, países como Polonia y Portugal han avanzado en términos de convergencia económica, lo que refuerza la percepción de que el equilibrio dentro del bloque comunitario está cambiando. La situación italiana es especialmente significativa, ya que durante décadas fue considerada una de las economías más rezagadas en comparación con Francia.
La evolución económica de ambos países continuará siendo observada de cerca en Bruselas y en los mercados, donde se analiza cómo las decisiones políticas nacionales afectan la competitividad y el nivel de vida de sus ciudadanos en el marco común europeo.





