En el año 2025, el 84% de las personas que contrajeron hipoteca en España optaron por el tipo fijo. En un contexto de alta incertidumbre, los consumidores e inversores buscan asegurar sus costes fijos para enfrentar lo que pueda venir.
Desde hace al menos dos años, la hipoteca fija ha demostrado ser la alternativa más recomendable para aquellos compradores que no cuentan con capital suficiente para realizar adquisiciones al contado. Según los datos, este tipo de hipotecas creció cerca de un 4% en comparación con el año anterior, acaparando casi la totalidad del mercado, junto a las hipotecas mixtas que alcanzaron un 16% de participación.
El importe medio de las hipotecas se incrementó un 7,59% en 2025, situándose en 186.588 euros, mientras que el valor medio de las viviendas tasadas llegó a los 246.950 euros. Este aumento en los precios de la vivienda, combinado con la precarización del empleo, ha cambiado el perfil del comprador, que cada vez se muestra más envejecido, con una notable disminución en el rango de edad de 25 a 35 años.
La escasez de vivienda disponible, especialmente en lo que respecta a obra nueva, ha intensificado la brecha entre la creación de hogares y la construcción de nuevas viviendas, lo que ha llevado a un aumento significativo de los precios. En este panorama, la vivienda sigue siendo considerada un activo más atractivo para los inversores que un simple derecho de propiedad.
La herencia y la propiedad de vivienda se presentan como los dos elementos que más benefician a la sociedad actual, en contraste con aquellos que carecen de ambos. A menos que se produzcan cambios drásticos, es poco probable que cualquier gobierno legisle en contra de los propietarios en favor de los desheredados. Sin embargo, siempre existe la posibilidad de implementar medidas en tiempos de bonanza que ayuden a mitigar las consecuencias de esta percepción de la vivienda como la inversión más rentable.
Para abordar el problema de la vivienda, se demanda al Gobierno que considere también los intereses de los grandes inversores, quienes deben tener un enfoque más amplio que simplemente adquirir propiedades. A pesar de que el bitcoin es visto como un activo de riesgo, su popularidad en el ámbito de la inversión no parece estar a la altura de otros sectores más consolidados.
En un mundo donde la inteligencia artificial juega un papel cada vez más importante, la respuesta a la pregunta sobre cuál será la mejor inversión en 2026 suele centrarse en la diversificación. La IA, al igual que cualquier asesor financiero, suele recomendar una mezcla de inversiones en empresas tecnológicas, renta variable europea, materias primas y fondos indexados, buscando siempre un equilibrio que proteja contra la inflación.
Los sectores clave en esta diversificación incluyen la robótica, la defensa y la ciberseguridad, mientras que el oro y la renta fija son considerados útiles para gestionar riesgos. Sin embargo, la IA no aborda adecuadamente los factores que generan incertidumbre en el panorama global. Preguntas sobre conflictos en Oriente Medio, tensiones comerciales entre potencias y otras crisis pueden influir drásticamente en el mercado.
Aunque la diversificación puede ofrecer cierta protección, el contexto personal y del entorno siempre tendrá la última palabra en las decisiones de inversión. En tiempos de incertidumbre, optar por una hipoteca fija sigue siendo una de las mejores decisiones.
























