La Nations League se ha afirmado como un certamen de gran relevancia para el fútbol español, donde La Roja ha mostrado su calidad en numerosas ocasiones. Tras el reciente sorteo celebrado en Bruselas, el equipo nacional ha tomado conciencia del desafío que le espera en la edición 2026/27. Lejos de un trayecto sencillo, los jugadores de Luis de la Fuente deberán exhibir su jerarquía ante rivales de primer nivel mundial, en una fase de grupos que promete ser intensa y con una exigencia táctica considerable.
El azar ha determinado que España forme parte de un grupo con una notable complejidad. La inclusión de Inglaterra representa el enfrentamiento más atractivo, recordando encuentros recientes que han definido el rumbo del fútbol europeo. Junto a los británicos, Croacia vuelve a aparecer en el horizonte español; un rival histórico con el que existe una cuenta pendiente tras la final de 2023, donde España se coronó campeona en la tanda de penaltis. Finalmente, la República Checa completa un cuarteto que no permite la relajación. A diferencia de ediciones pasadas, este sorteo exige a España mantener un estado óptimo de forma desde el primer pitido inicial.
La competitividad de la Liga A se ha intensificado, y enfrentarse a tres selecciones con estilos tan diversos —el físico inglés, la veteranía técnica croata y el orden táctico checo— pondrá a prueba la profundidad del plantel español. Entre las novedades de la Nations League 2026/2027 se encuentra la distribución de su calendario, que presenta una estructura mucho más compacta y exigente para los futbolistas.
La UEFA ha diseñado un esquema que obligará a los equipos a jugarse gran parte de sus opciones en un periodo reducido. El primer bloque de partidos se llevará a cabo del 24 de septiembre al 6 de octubre de 2026, donde se disputarán las primeras cuatro jornadas de manera consecutiva. El segundo bloque se desarrollará entre el 12 y el 17 de noviembre de 2026, cuando se definirán las posiciones finales del grupo con las dos últimas jornadas. La fase eliminatoria, que incluye los cuartos de final para los dos mejores de cada grupo, está programada para marzo de 2027. Esta concentración de partidos en solo dos ventanas internacionales añade una capa de dificultad adicional.
La gestión de las cargas físicas y la capacidad de rotación del seleccionador serán cruciales para garantizar una de las dos primeras posiciones que permiten acceder a la lucha por el título. El formato de la Liga de Naciones no solo premia la excelencia, sino que también castiga severamente la irregularidad. España, que ha participado en tres de las cuatro finales celebradas hasta la fecha, es consciente de la importancia de mantener una regularidad constante.
En esta nueva edición, el sistema es implacable: los dos primeros clasificados lucharán por el trofeo en las rondas eliminatorias de marzo de 2027, mientras que el último clasificado descenderá directamente a la Liga B. Por otra parte, la tercera posición obligará a disputar un play-off de permanencia, una situación que ninguna gran potencia desea afrontar. Tras haber estado cerca de la gloria en la última edición celebrada en Múnich, donde el título se escapó por detalles ante Portugal, el objetivo de la selección española es recuperar el trono y reafirmar su dominio en este torneo que se ha convertido en su competición fetiche.
En conclusión, España comienza este nuevo ciclo con la etiqueta de favorita, pero con la conciencia de que el camino será complicado. El sorteo ha delineado un panorama donde la renovación generacional y la identidad de juego serán fundamentales para superar a Inglaterra y Croacia. Con un calendario que no ofrece tregua, la Nations League 2026/27 se presenta como la ocasión perfecta para que La Roja demuestre por qué es la selección más laureada en la corta pero intensa historia de este torneo continental.





