El Circuit de Barcelona-Catalunya ha confirmado su participación en el calendario de la Fórmula 1 hasta el año 2032, gracias a un acuerdo que establece un sistema de rotación con el icónico circuito Spa-Francorchamps, ubicado en Bélgica. Esta decisión ha generado satisfacción entre los aficionados al automovilismo, quienes temían que el circuito catalán pudiera quedar fuera del certamen, similar al destino del Autódromo Enzo e Dino Ferrari (Imola).
Con el nuevo acuerdo, el circuito de Barcelona no participará de forma ininterrumpida, sino que alternará su presencia con Spa-Francorchamps. Así, cada uno de estos circuitos compartirá una única plaza en el calendario, disputando el Gran Premio en temporadas alternas. En los años pares, como 2026, 2028, 2030 y 2032, será Barcelona el encargado de albergar la competición, mientras que en los años impares, es decir, 2027, 2029 y 2031, le tocará a Spa-Francorchamps.
Esta rotación se ha implementado como respuesta a la creciente demanda de nuevos Grandes Premios en la Fórmula 1. La organización busca mantener la presencia de circuitos históricos en el calendario, mientras da cabida a nuevas sedes. En este contexto, el futuro Gran Premio que se celebrará en Madrid está programado para llevarse a cabo del 11 al 13 de septiembre, aunque ha enfrentado desafíos relacionados con retrasos y problemas de financiación.
Este proyecto ha despertado sentimientos encontrados entre los aficionados, muchos de los cuales expresan su inquietud ante la progresiva pérdida de circuitos tradicionales que han marcado la historia de la Fórmula 1. Históricos trazados como Montmeló y Spa-Francorchamps han sido testigos de momentos memorables en la categoría, lo que hace que algunos seguidores consideren poco atractivas las nuevas propuestas de circuitos urbanos. Sin embargo, la continuidad de estos dos circuitos emblemáticos asegura que la tradición se mantenga en el campeonato.
A medida que se aproxima la rotación, los seguidores de la Fórmula 1 estarán atentos a cómo se desarrollan las próximas temporadas y a las decisiones que tomará la organización en relación al calendario, buscando encontrar un equilibrio entre la innovación y el respeto por la historia de este deporte. La mezcla de circuitos históricos con nuevas sedes podría definir el futuro de la Fórmula 1 en los próximos años, y los aficionados esperan que esta estrategia logre satisfacer tanto la demanda de novedades como el deseo de mantener viva la esencia del automovilismo.





